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31 de julio de 2026

AUSCHWITZ, ESPEJOS 1941








Los espejos expanden su dominio
cuando ofrecen imágenes certeras
de lo que ha visto el hombre en las aceras
de sus ciudades llenas de exterminio.

Un simple espectador sin raciocinio
que ha contado innombrables calaveras,
un cuerpo sumergido en las bañeras,
un corazón ahogado de aluminio.

No hubo nada ni habrá ninguna vida
que pueda soportar esta homicida
tiranía de muertos sobre muertos.

No habrá ninguna luz que nos irradie,
tan sólo unos instantes siempre inciertos
y algún lugar que no recuerde nadie.

Israel Clara

28 de julio de 2026

ACTO






Ahora que en la noche ya se tienen
y en sus ojos transita un leopardo,
ahora que su sexo huele a nardo
y sus lenguas felinas se contienen,

ella enmudece. Sus manos retienen
el sangriento arañazo del guepardo.
Nunca la ha amado. Sabe que es el bardo
que acalla versos para que no suenen.

Ella le quiso y sabe que sus labios
en jardines fructíferos se enraman.
Se salvará en la noche, en cualquier cosa,

en hombres más sinceros y más sabios.
En cuerpos que no mueren porque se aman
ella es el mar, la eclosión de la rosa.

Israel Clara

25 de julio de 2026

A LA MUERTE






A Alejandro Duque Amusco, amigo.


Y cómo describir su helada sombra,
esa luciérnaga en la boca abierta,
ese abismo insondable que se inserta
en una realidad que no se nombra.

¿Por qué tu corazón aún se asombra?
Dentro de ti la vida yace muerta
y es así que la nada nos deserta
cuando el último viento ya la escombra.

Llena su nombre algún lugar vacío
entre cimas de otoño y luz de frío,
donde el hombre no es hombre y no es el dueño

de su inmenso dolor ni de la suerte,
porque es el reino oscuro de la muerte
ese sueño de sueños en el sueño.

Israel Clara

20 de julio de 2026

EN MEDIO DE LA NOCHE







Ya sé que no confías en la aurora,
en su verdad oculta en los espejos,
que te asustan de pronto los reflejos
cuando te ves, eterna, en la demora.

Ya sé que compareces a deshora
cuando anidan a oscuras los vencejos,
que tu boca alimenta vivos tejos
con esencias mortales, que elabora

el tiempo en una alquimia desolada,
lentitud de metales casi mágicos
convocando el recuerdo y su derroche,

el que hace que resurjas de la nada,
que los sueños parezcan menos trágicos,
que regreses en medio de la noche.

Israel Clara

14 de julio de 2026

UN HOMBRE ENTRE LOS OTROS






Surgiste de un taller de arquitectura,
o quizá sólo fueras carpintero,
o artesano, o el dócil compañero
de las primeras vides. De la pura

canción del hortelano que murmura,
del esclavo que espera su madero
para ser conducido al matadero,
a aquel lugar que tu alma se figura.

Busqué entre mis recuerdos y enseñanzas,
entre mis años locos como potros,
el tiempo en que creí haberte olvidado.

Me abandoné a sus gritos y a sus danzas.
Tan sólo fuiste un hombre entre los otros.
Pero tu nombre sigue aquí a mi lado.

Israel Clara


10 de julio de 2026

EL MISTERIO DE LA ROSA






Para Caterina


Si supiera entender este misterio,
como un silencio oscuro que es vacío,
una paz de jardín y monasterio,
el viento inerme, trasnochado y frío.

Si supiera entender tu mano ausente,
la frágil transparencia en que reposa
tu tacto perdurable y disidente,
sería ése el misterio de la rosa.

Suponer que en la noche no te has ido,
acompañar tu cuerpo en su partida,
descubrir que el secreto se ha perdido,

eternidad de amores sin medida.
Y entender al final que en mí tú has sido
lo que se pareció más a la vida.

Israel Clara

5 de julio de 2026

EN MEMORIA





Hacia un irte a ti misma te has marchado.
Te has convertido en mucho más que en verso,
en un fruto maduro, dulce y terso,
en un otoño suave y prolongado.

Y yo, desde mí mismo, he regresado,
con equipajes llenos de universo,
a la bondad del tiempo y al perverso
oficio de la muerte y su legado.

Quería ir hacia ti y me he olvidado.
La vida se descubre y se renombra,
el mundo de los vivos ha triunfado

y hay un sueño profundo que te asombra,
el recuerdo tranquilo que ha llenado
con un poco de luz tu propia sombra.

Israel Clara

1 de julio de 2026

RECOLECTORA






¿En qué esquina la sombra te ha besado?
Te ha soñado mi luz y eras lo oscuro,
la hiedra que se pierde por el muro
buscando un cielo azul más olvidado.

No fuiste nada de lo que he esperado,
ningún fruto caído ni maduro,
tan sólo el andar trémulo e inseguro
de un insecto hacendoso aquí a mi lado.

Pero, como la hormiga laboriosa,
trabajas incesante en tu recuerdo
haciéndolo más próspero y más fuerte.

No quieres que en el frío en que te pierdo,
ni en la sangre olvidada de la rosa,
te deba amar también hasta la muerte.

Israel Clara

31 de mayo de 2026

VINO LENTO





En la conversación tranquila has visto
el paso irreductible de los años,
cómo el cuerpo desciende los peldaños
del tiempo que te vuelve viejo y listo.

Cada día regresas al existo
de recuerdos antiguos y ya extraños,
cuando te encuentras por los aledaños
de tu casa a Ingrid Bergman, Jesucristo,

a Dante y a Petrarca, o a Virgilio
que vuelve de su infierno a su otro exilio,
al sueño en que conviertes su añoranza.

Disfruta de la tarde a sorbos lentos,
abraza el mar y bébete los vientos,
la lentitud del vino es tu tardanza.

Israel Clara

30 de mayo de 2026

DISTANCIA EN LOS ESPEJOS






Solamente era un niño y no sabía
que vivir, y morir, todo era en vano.
Pensaba que morir era cristiano,
no aquel incendio que te consumía.

Pasó el tiempo y la muerte la hice mía
con la extensión y la impiedad del llano.
Te ofrecí a manos llenas, en mi mano,
el consuelo que es larga tiranía.

Siempre intenté salvarte en el recuerdo
e impusieron su juego los espejos.
Te desvaneces poco a poco y pierdo

la velada señal de tus reflejos.
De tu beso y ternura no me acuerdo.
No pensé que morir fuera tan lejos.

Israel Clara

28 de mayo de 2026

NADA QUE OBJETAR





En Éfeso las tardes son de fuego
para el hombre que escribe sus sentencias
cuestionándose dioses y existencias,
legándolas a un mundo hostil y ciego.

Dejaré las palabras para luego.
Ansioso estoy de amores y experiencias,
pero en sombra convierto las vivencias
que no sé atesorar y que relego.

No hay nada que objetar al sabio Heráclito.
Murieron también Dios y su Paráclito
en un sueño olvidado en el que pierdo

la certidumbre a la que me consagro
cuando es negado al hombre hasta el milagro
de revivir dos veces un recuerdo.

Israel Clara

27 de mayo de 2026

REQUIEN POR UN SUICIDA






En la estancia vacía el suicida
contempla las navajas y sus filos
que cortan los tendones y los hilos
del tenue resquebrajo de la vida.

Y adormeciendo el grito de la huida,
escucha la canción de los vinilos
y se despide del ciprés de Silos,
de toda su tristeza sin medida.

En la noche cerrada de los sueños,
los temores se le hacen hogareños.
Nunca detuvo el viento el fiero potro.

Porque en las alas rotas de los besos,
en la piel dolorida y en los huesos,
nunca quedó en un hombre rastro de otro.

Israel Clara

25 de mayo de 2026

INUNDACION INTIMA






He pensado a menudo en esa lluvia
que algunas veces llega a las ciudades
y no da fe de ninguna tristeza,
sino que cae sola y sin remedio,
como queriendo hablar de cosas buenas
que la gente se obstina -y los poetas-
en transformar en pálidas ausencias.
Porque la lluvia, el mar, las nubes, todo
lo que es acuático y azul es triste,
porque eligen los muertos esa playa,
ese oleaje, ese perenne frío,
las gárgolas hirvientes de nostalgia,
la soledad y el llanto de los niños.
A menudo he pensado en ese instante,
cuando tan sólo se es una promesa
de luz que llegará a ser luz un día,
cuando la oscuridad se manifiesta
y es un ámbito extraño de la vida,
el cuerpo que es metáfora del aire,
la palabra que es carne y vivifica.
He pensado a menudo en esa lluvia
que llega inesperadamente y lo hace
en líquidas mañanas que se acercan,
en tu noche olvidada entre los siglos
y un tembloroso mar lleno de estrellas.
La lluvia se consuma con el hombre
y se funde en el todo y en la nada.
Tu regreso inminente se confirma
y estoy solo en tu muerte como el agua.

Israel Clara

22 de mayo de 2026

EXILIO DE LA NADA







Te esperé entre los chopos y en los sauces,
en la tierra que acoge el limonero
y en los ríos que olvidan su sendero
y para hallarte crecen de sus cauces.

Te salvé de la nada y de sus fauces,
hice de tu recuerdo el compañero
que me dice en voz baja que te quiero
y te pide en voz alta que te encauces.

Te apacigüé en la tarde desahuciada,
en las noches hendidas por la luna
y en la cumbre del lobo más arisco.

Y te besé en tu boca recobrada
que retiene en la arena y en la duna
la sangre coagulada del hibisco.


Israel Clara

19 de mayo de 2026

JARDIN DE OLIVOS







Esta noche de sangre y lunas rotas
tú me has abandonado en los jardines
nocturnos y olorosos de mi muerte.
Pero ha sido tu marcha un desengaño
sólo para los ojos, que no entienden
que hace tiempo que te has sacrificado
sin que tenga la culpa nadie y nada.
En esta hora absoluta y decisiva
me doy cuenta que es cierto que tú has muerto
porque la soledad ya no es la misma,
ni tu ausencia un regalo victorioso
envuelto entre metáforas sencillas.
Has muerto, amor, y no para mis ojos,
desengañados siempre de encontrarte
tan sólo por las calles del recuerdo;
intuyo que habrás muerto en otro sitio,
donde empieza mi muerte que transita
buscando algún refugio entre tus manos
ausentes, en tu cuerpo ausente, ausente
donde mi corazón se vuelve niño.
Invoco tu hermosura y tu regreso
rezando en el jardín de los olivos,
y sé que será en vano ya esperarte
porque tu muerte muere más conmigo.

Israel Clara

17 de mayo de 2026

ANTES DEL PONIENTE







Te besaré en la luz y allá en lo oscuro,
donde el día agoniza y va muriendo,
y serás el misterio que no entiendo,
y serás el prodigio que me auguro.

Te quiero a ti, puedes estar seguro,
mi otra mitad, que va disminuyendo
a medida que muero y que comprendo
que de los dos perdurará el más puro.

Dejar de ser y transformarse en algo
al mismo tiempo, amor, propio y ajeno,
olvidar si uno es débil o uno es fuerte.

Y convertirse así en aquel hidalgo
que combata en la lluvia y en el cieno
para alterar los planes de la muerte.

Israel Clara

16 de mayo de 2026

LUMINOSIDAD DEL BESO






Por qué no supe amarte más despacio,
con un amor tranquilo y más profundo,
por qué en las retahílas de este mundo
el invierno tan sólo fue el prefacio

de tu ausencia materna, de aquel sacio
laberinto anunciado y tan rotundo
en que perdí mi infancia y donde infundo
más valor al guerrero samotracio,

a la victoria alada de tu sueño.
Así conquisto tierras tan lejanas
que sólo tú conoces el regreso

con recobrada fuerza en el empeño
de morir amparada entre las sábanas,
entre los claros bosques de mi beso.

Israel Clara

15 de mayo de 2026

LOS TRABAJOS Y LOS DIAS





Para Anna Torres


Deberemos tener buena memoria
para recolectar en nuestro cuerpo
la cosecha de espacios compartidos,
el humus de la vida en el abrazo,
la dimensión exacta y cruel del tiempo.
Una luna bivalva ha dibujado
aquel narcotizado mar de ensueños
donde los dos dormimos enlazados
como hiedras que ahogan su veneno
en el cielo infinito de la noche.
Deberemos tener buena memoria
para no sucumbir a ese vacío
de las horas perdidas como el agua,
cuando la casa exude tu distancia
y se empañen de muerte los cristales,
cuando surque tu espíritu las brumas
de infinidad de ríos y montañas
y el manto de planetas donde el cuerpo
no se vuelva la sombra de un cadáver
cuando llegue el otoño de los besos.
Deberemos tener buena memoria
para poder pensar en lo que fuimos,
para creer e imaginar siquiera
que ya no queda nada de los años
vividos sin tu amor cuando no estabas.
Son arduos los deberes del amante,
continuos y forzosos sus trabajos.
Para alterar los planes de la muerte,
a todo esto obliga haber amado.

Israel Clara

14 de mayo de 2026

EVANGELIO SICILIANO






Para Caterina



He leído en la noche tu evangelio,
una herencia de cielos y de mares
robada a algún poeta transatlántico
que te habló entre rapsodias y bocetos
de los límites ficticios de la vida,
mientras los delineantes de los años
terminaban sus planos sin demora
para abrirte a un océano de hielo.
Conociste lugares inauditos,
te perfumaste el cuerpo con esencias
de una tierra vecina a Samarcanda
y cubriste tu rostro con las máscaras
de otoñales Venecias fantasmales.
Las leyendas de Persia te hechizaban
y colmabas tus copas de elixires
que rebosaban odio hacia la muerte,
cantos carnavalescos que inventabas
bajo la rendición final del tiempo.
Me enamoré del aire de tu cuerpo
y de tus ojos grises como nubes.
Llegaste en una tarde hecha de otoño
y te fuiste con miedo entre la lluvia
que te había traído de tan lejos,
de tu isla de naranjas siempre dulces,
de tu isla a contraluz de los ensueños.
Han pasado los años y me tienes
a expensas de tus ojos y tus manos,
y este ruido metálico en lo oscuro
es el ángel que aprieta tus cadenas.
Lloverá alguna tarde mientras sueñas
más lejos de este cuerpo que te escribe,
porque tu soledad no es la de un cuerpo,
tu soledad es más compleja y triste,
la soledad constante de tu invierno.
Con suavidad derramaré los frascos
que esconden el olor de tu existencia,
y miraré otra vez por la ventana
dibujando tu cuerpo allá en lo oscuro,
esperando una noche y otra noche,
en soledad, tu regreso en las lluvias.

Israel Clara

10 de mayo de 2026

SHEREZADE





Reflejaba la luz de la alegría.
La vida que se explica con los cuentos
que inventó Sherezade en los momentos
más débiles y agónicos del día.

Y de su mundo el mundo renacía,
ajeno a los carnales pensamientos
del príncipe voraz de sufrimientos
que, imaginándola, se estremecía.

Reclamo tu presencia de odalisca,
el reto de una historia inexplicable
que desbarata el miedo y lo confisca.

Que un hechizo de arcanos te liberte
y en el reino del hombre y lo innombrable
nos salves con un cuento de la muerte.

Israel Clara