CafePoetas es un Blog sin animo de lucro donde se rinde homenaje a poetas de ayer, hoy y siempre.

13 de junio de 2021

ROMANCE II DE COMO JIMENA PIDE AL REY VENGANZA




Grande rumor se levanta de gritos, armas y voces
en el palacio de Burgos, donde son los ricos hombres.


Bajó el rey de su aposento y con él toda la corte,
y a las puertas del palacio hallan a Jimena Gómez,
desmelenado el cabello, llorando a su padre el conde;
y a Rodrigo de Vivar ensangrentado el estoque.


Vieron al soberbio mozo el rostro airado se pone,
de doña Jimena oyendo lo que dicen sus clamores:
¡Justicia, buen rey, te pido y venganza de traidores;
así se logren tus hijos y de tus hazañas goces,
que aquel que no la mantiene de rey no merece el nombre!


Y tú, matador cruel, no por mujer me perdones:
la muerte, traidor, te pido, no me la niegues ni estorbes,
pues mataste un caballero, el mejor de los mejores.


En esto, viendo Jimena que Rodrigo no responde,
y que tomando las riendas en su caballo se pone,
el rostro volviendo a todos, por obligarles da voces,
y viendo que no le siguen grita: ¡Venganza, señores!



Romances y Canciones

ENCUENTRO



Me tropecé contigo en primavera,
una tarde de sol delgada y fina,
y fuiste en mi espalda enredadera
y en mi cintura, lazo y serpentina.


Me diste la blandura de tu cera
y yo te di las sal de mi salina.
Y navegamos juntos, sin bandera,
por el mar de la rosa y de la espina.


Y después, a morir, a ser dos ríos
sin adelfas, oscuros y vacíos,
para la boca torpe de la gente...


Y por detrás, dos lunas, dos espadas,
dos cinturas, dos bocas enlazadas
y dos arcos de amor de un mismo puente.



Rafael de León

12 de junio de 2021

EL CLAVO Y LA MOSCA




Picaba impertinente 
En la espaciosa calva de un Anciano 
 Una Mosca insolente.
 Quiso matarla, levantó la mano,
 Tiró un cachete, pero fuese salva,
 Hiriendo el golpe la redonda calva. 


 Con risa desmedida 
La Mosca prorrumpió: Calvo maldito,
 Si quitarme la vida 
Intentaste por un leve delito,
 ¿A qué pena condenas a tu brazo, 
 Bárbaro ejecutor de tal porrazo?


 Al que obra con malicia,
 Le respondió el varón prudentemente,
 Rigurosa justicia 
Debe dar el castigo conveniente, 
 Y es bien ejercitarse la clemencia 
 En el que peca por inadvertencia. 


 Sabe, Mosca villana, 
Que coteja el agravio recibido 
 La condición humana, 
Según la mano de donde ha venido; 
 Que el grado de la ofensa tanto asciende
 Cuanto sea más vil aquel que ofende.


Felix Maria Samaniego



NEUROSIS


Noemí, la pálida pecadora
de los cabellos color de aurora
y las pupilas de verde mar,
entre cojines de raso lila,
con el espíritu de Dalila,
deshoja el cáliz de un azahar.


Arde a sus plantas la chimenea
donde la leña chisporrotea
lanzando en torno seco rumor
y alza tiene su tapa el piano
en que vagaba su blanca mano
cual mariposa de flor en flor.


Un biombo rojo de seda china
abra sus hojas en una esquina
con grullas de oro volando en cruz,
y en curva mesa de fina laca
ardiente lámpara se destaca
de la que surge rosada luz.


Blanco abanico y azul sombrilla,
con unos guantes del canapé,
mientras en taza de porcelana,
hecha con tintes de la mañana,
humea el alma verde del té.


¿Pero qué piensa la hermosa dama?
¿Es que su príncipe ya no la ama
como en los días de amor feliz,
o que en los cofres del gabinete,
ya no conserva ningún billete
de los que obtuvo por un desliz?



Julian del Casal

11 de junio de 2021

EL DESPECHO



SONETO I




Los ojos tristes, de llorar cansados,
Alzando al cielo su clemencia imploro;
Mas vuelven luego al encendido lloro,
Que el grave peso no los sufre alzados.


Mil dolorosos ayes desdeñados
Son ¡ay! tras esto de la luz que adoro;
Y ni me alivia el día, ni mejoro
Con la callada noche mis cuidados.


Huyo a la soledad, y va conmigo
Oculto el mal y nada me recrea;
En la ciudad en lágrimas me anego.


Aborrezco mi ser y aunque maldigo
La vida, temo que la muerte aún sea
Remedio débil para tanto fuego.


Juan Melendez Valdes

MUDAR DE PIEL


Lo difícil es mudar de piel
la primera vez.
Después…
Oteas como un diafragma fotográfico
el cuerpo, su intemperie
luego las clandestinas caricias
las voces en murmullo,
los besos tras la puerta
que te obligan a buscar una isla blanca
en marejadas de olvido.


Al mudar de piel vuelves a sentir,
te izas como vela.
En tus sábanas blancas
el mundo es tuyo otra vez.


Lo más difícil es arrancar raíces,
dejar trozos del rompecabezas.
No colgar el bolso de cuero
cuando ves la cama vacía...


Sabes que emigras a una nueva piel.



Lina Zeron

10 de junio de 2021

MILONGA DE DOS HERMANOS



Traiga cuentos la guitarra
De cuando el fierro brillaba,
Cuentos de truco y de taba,
De cuadreras y de copas,
Cuentos de la Costa Brava
Y el Camino de las Tropas.


Venga una historia de ayer
Que apreciarán los más lerdos;
El destino no hace acuerdos
Y nadie se lo reproche.
Ya estoy viendo que esta noche
Vienen del Sur los recuerdos,


Velay, señores, la historia
De los hermanos Iberra,
Hombres de amor y de guerra
Y en el peligro primeros,
La flor de los cuchilleros
Y ahora los tapa la tierra.


Suelen al hombre perder
La soberbia o la codicia;
También el coraje envicia
A quien le da noche y día.
El que era menor debía
Más muertes a la justicia.


Cuando Juan Iberra vio
Que el menor lo aventajaba,
La paciencia se le acaba
Y le armó no sé que lazo.
Le dio muerte de un balazo,
Allá por la Costa Brava.


Sin demora y sin apuro
Lo fue tendiendo en la vía
Para que el tren lo pisara.
El tren lo dejó sin cara,
Que es lo que el mayor quería.


Así de manera fiel
Conté la historia hasta el fin;
Es la historia de Caín
Que sigue matando a Abel.



Jorge Luis Borges

TAL COMO ESTABAS


En el recuerdo estás tal como estabas.
Mi conciencia ya era esta conciencia,
pero yo estaba triste, siempre triste,
porque aún mi presencia no era la semejante
de esta final conciencia



Entre aquellos geranios, bajo aquel limón,
junto a aquel pozo, con aquella niña,
tu luz estaba allí, dios deseante;
tú estabas a mi lado,
dios deseado,
pero no habías entrado todavía en mí.



El sol, el azul, el oro eran,
como la luna y las estrellas,
tu chispear y tu coloración completa,
pero yo no podía cogerte con tu esencia,
la esencia se me iba
(como la mariposa de la forma)
porque la forma estaba en mí
y al correr tras lo otro la dejaba;
tanto, tan fiel que la llevaba,
que no me parecía lo que era.



Y hoy, así, sin yo saber por qué,
la tengo entera, entera.
No sé qué día fue ni con qué luz
vino a un jardín, tal vez, casa, mar, monte,
y vi que era mi nombre sin mi nombre,
sin mi sombra, mi nombre,
el nombre que yo tuve antes de ser
oculto en este ser que me cansaba,
porque no era este ser que hoy he fijado
(que pude no fijar)
para todo el futuro iluminado
iluminante,
dios deseado y deseante.



Juan Ramón Jimenez

9 de junio de 2021

DEL ROSAL VENGO, MI MADRE






Del rosal vengo, mi madre,
vengo del rosale.


A riberas de aquel vado,
viera estar rosal granado;
vengo del rosale.


A riberas de aquel río,
viera estar rosal florido;
vengo del rosale.


Viera estar rosal florido.
cogí rosas con suspiro;
vengo del rosale, madre,
vengo del rosale.


Juan del Encina


EGOÍSMO DE AMOR



Te quiero así, con celos y con rabia,
con toda la potencia de la sangre
y sin claudicaciones en el alma.


Te quiero como un hombre enamorado,
que comparte la vida y la esperanza
pero no el tiempo del objeto amado.


Te quiero con dolor y sin temores,
como quiso a la lanza de Longinos
quien fabricó una cruz con sus amores.


Te quiero con amor, sin tolerancias,
midiendo el universo con tu nombre
y el vacío estelar con tus distancias.


Te quiero sin renuncias, toda mía,
como el amanecer que no tolera
que le quiten un átomo del día.


Te quiero con razón o contra ella,
como el acantilado indiferente
al mar que lo acaricia o que lo estrella.


Te quiero con pasión, como el gitano
a quien le brilla el alma en la pupila
y el filo de la sangre entre la mano.


Te quiero con violencia y desespero,
como quiere el marino en la tormenta
el áncora remota de un lucero.


Te quiero contra todo y contra todos
sin medir el amor ni el sacrificio
y sin buscar esguinces ni recodos.


Te quiero con temblor, con la entereza
de no haber conocido la sonrisa
de quien entrega el alma por flaqueza.


Te quiero como hombre, alta la frente
y sin las cobardías que arrodillan
la indignidad servil de mucha gente.


Te quiero con furor, como mereces,
montando guardia al pie de tu cariño,
dispuesto a dar la vida una y mil veces.


Te quiero así: con celos y con rabia,
con el golpe total de las arterias
y el ancestro viril de nuestra raza.



Jorge Robledo Ortiz