CafePoetas es un Blog sin animo de lucro donde se rinde homenaje a poetas de ayer, hoy y siempre.

25 de mayo de 2026

INUNDACION INTIMA






He pensado a menudo en esa lluvia
que algunas veces llega a las ciudades
y no da fe de ninguna tristeza,
sino que cae sola y sin remedio,
como queriendo hablar de cosas buenas
que la gente se obstina -y los poetas-
en transformar en pálidas ausencias.
Porque la lluvia, el mar, las nubes, todo
lo que es acuático y azul es triste,
porque eligen los muertos esa playa,
ese oleaje, ese perenne frío,
las gárgolas hirvientes de nostalgia,
la soledad y el llanto de los niños.
A menudo he pensado en ese instante,
cuando tan sólo se es una promesa
de luz que llegará a ser luz un día,
cuando la oscuridad se manifiesta
y es un ámbito extraño de la vida,
el cuerpo que es metáfora del aire,
la palabra que es carne y vivifica.
He pensado a menudo en esa lluvia
que llega inesperadamente y lo hace
en líquidas mañanas que se acercan,
en tu noche olvidada entre los siglos
y un tembloroso mar lleno de estrellas.
La lluvia se consuma con el hombre
y se funde en el todo y en la nada.
Tu regreso inminente se confirma
y estoy solo en tu muerte como el agua.

Israel Clara

24 de mayo de 2026

A OLGA AYUB EN SU DESCENDIMIENTO






Una tierra devota, madre,
un vientre para la miel de lo perdido,
tierra de todos
en el insbrik, cobre esbelto donde la espuma
multiplicaba tu rostro.
Busco la duración y no aparece.
Veo desplegarse la oscuridad
labrada
desde un brillo solitario.

Surgen en mi incertidumbre
muertas
un puñado de hojas grises.

Las formas ceden a lo inmóvil:
humo obstinado en engarzar
las perlas.

Sangra en el vidrio, astillada,
la claridad.

Ráfagas,
hojas
y el blanco templo
de muros que se esfuman.
La memoria de los sueños
son rosas que te salvan,
noticias que traen los pájaros cuando es preciso
despertar sobre la rota espuma.

La melancolía es destino
diciéndonos lo que no somos:
un huerto tejido de sombras,
la cicatriz de la tarde,
el rostro que lucha por saber quién fue.

En el portal
los pájaros recuerdan
el viaje
-y sin embargo
temo perder lo que de ti queda cuando te vas.

Jeannette Clariond

23 de mayo de 2026

SED







Ser luz que alumbra tordos entre las hojas,
sol penetrando la abierta llaga,
niebla que transforma el destino de tu sueño,
desolación de faro,
gaviota sedienta
que se aleja cuando la lluvia.

Jeannette Clariond

22 de mayo de 2026

EXILIO DE LA NADA







Te esperé entre los chopos y en los sauces,
en la tierra que acoge el limonero
y en los ríos que olvidan su sendero
y para hallarte crecen de sus cauces.

Te salvé de la nada y de sus fauces,
hice de tu recuerdo el compañero
que me dice en voz baja que te quiero
y te pide en voz alta que te encauces.

Te apacigüé en la tarde desahuciada,
en las noches hendidas por la luna
y en la cumbre del lobo más arisco.

Y te besé en tu boca recobrada
que retiene en la arena y en la duna
la sangre coagulada del hibisco.


Israel Clara

21 de mayo de 2026

NIEBLA







I. 

Breve sustancia la niebla,
su clarísimo carbón, su pátina de viento…
la tierra apenas humedece
la piedra circular donde manan antiguos destellos,
el néctar petrificado,
cristales de este invierno;
y en generosa calma
buscar entre menudos giros
otoño adentro
los recuerdos
cuando todo es cascada acreciendo su abandono.


II.

Bajo el murmullo de los álamos
la voz, ese leve impulso
contra el cielo,
un surco de gaviotas,
ese mar entero
de brazos que extienden su corazón de nuez,
horas de este invierno
como un tigre,
su callada resurrección entre sombras,
la vida,
recordarás la vida,
breve sustancia, voz,
lámpara que es niebla
ante el espejo.


III. 

Todo olvido guarda una luz,
un nombre cada fotografía,
un año cada árbol;
dorada en semillas, de grisácea arcada,
la oropéndola teje su nido.

Las nocturnas copas de los árboles
son nuestras. Nos hundimos
y no basta llegar a la raíz;
ese perderse entre sus copas subterráneas
es la voz, incierta y estrecha
apenas arde;
hora del comienzo y el fin,
suma de moradas bajo la luz de los olvidos.


IV. 

Sobre lajas se fija el resplandor
de un cielo rasgado,
y en la inmensidad
íntima de los bosques,
aquella edad del que nada sabía,
abierta a la luz de los deseos.
Pero la niebla ciega cualquier señal.
Ocre de raíz a río
la forma devanada de la noche,
su aliento apenas audible:
voz incierta,
apenas arde,
álamo distante
que flota en el seno de este sueño.


V. 

Nada queda,
sólo esa sensación de carne que se desmorona
en un paisaje de invierno.

Porque fuego es presagio de hielo,
desnudez de ángel, opreso laberinto,
ausencia
con dedos de sangre dibujada.


VI. 

Ligera, se va perdiendo entre los álamos
segura de su luz,
aroma de agua quieta;
en lo fugaz
del arrullo primero
la leve coincidencia.

Sólo una noche basta para alumbrar
el lento ascenso
en tenue pulso que retorna.
Dentro del hálito la quietud, su deseo
estalla
sin dispersar fragmentos.

Desde la raíz, entera, la frágil voz regresa.


VII

Todo aguarda tras el ventanal: el estero,
los ánsares, este sentir apenas el reflejo
porque oblicua nace la sombra,
la conjunción que cierra la niebla,
esa materia finísima del sueño,
su naciente verdad que llama desde lo hondo,
la desierta memoria que germina.

Jeannette Clariond

20 de mayo de 2026

PARA NO SI CRECER







Fingir, fingir, es ésa la única y no hay
otra fórmula mágica para evitar que fluya
sucio el cauce del río.

Disimular, hacer como que no
vemos ni escuchamos
la fuente de la eterna utopía
que mana con la música de la flauta de un dios.

Igual que un hijo o un futuro
poeta, fingir. Fingir
que sólo a ti te amas.

Fingir que sólo a ti te amas.
Y como de un paraguas, olvidársete
y crecer.

Juan Cobos Wilkins

19 de mayo de 2026

JARDIN DE OLIVOS







Esta noche de sangre y lunas rotas
tú me has abandonado en los jardines
nocturnos y olorosos de mi muerte.
Pero ha sido tu marcha un desengaño
sólo para los ojos, que no entienden
que hace tiempo que te has sacrificado
sin que tenga la culpa nadie y nada.
En esta hora absoluta y decisiva
me doy cuenta que es cierto que tú has muerto
porque la soledad ya no es la misma,
ni tu ausencia un regalo victorioso
envuelto entre metáforas sencillas.
Has muerto, amor, y no para mis ojos,
desengañados siempre de encontrarte
tan sólo por las calles del recuerdo;
intuyo que habrás muerto en otro sitio,
donde empieza mi muerte que transita
buscando algún refugio entre tus manos
ausentes, en tu cuerpo ausente, ausente
donde mi corazón se vuelve niño.
Invoco tu hermosura y tu regreso
rezando en el jardín de los olivos,
y sé que será en vano ya esperarte
porque tu muerte muere más conmigo.

Israel Clara

18 de mayo de 2026

ANTE EL RIO







Cuando sólo te amabas
a ti mismo, el río
no fluía.
Y crecer, escribir,
si era, fue crear
sin memoria de desamor o muerte
-pero insaciable, pero voraz:
autófago-
el otro Paraíso.

Juan Cobos Wilkins

17 de mayo de 2026

ANTES DEL PONIENTE







Te besaré en la luz y allá en lo oscuro,
donde el día agoniza y va muriendo,
y serás el misterio que no entiendo,
y serás el prodigio que me auguro.

Te quiero a ti, puedes estar seguro,
mi otra mitad, que va disminuyendo
a medida que muero y que comprendo
que de los dos perdurará el más puro.

Dejar de ser y transformarse en algo
al mismo tiempo, amor, propio y ajeno,
olvidar si uno es débil o uno es fuerte.

Y convertirse así en aquel hidalgo
que combata en la lluvia y en el cieno
para alterar los planes de la muerte.

Israel Clara

16 de mayo de 2026

LUMINOSIDAD DEL BESO






Por qué no supe amarte más despacio,
con un amor tranquilo y más profundo,
por qué en las retahílas de este mundo
el invierno tan sólo fue el prefacio

de tu ausencia materna, de aquel sacio
laberinto anunciado y tan rotundo
en que perdí mi infancia y donde infundo
más valor al guerrero samotracio,

a la victoria alada de tu sueño.
Así conquisto tierras tan lejanas
que sólo tú conoces el regreso

con recobrada fuerza en el empeño
de morir amparada entre las sábanas,
entre los claros bosques de mi beso.

Israel Clara