CafePoetas es un Blog sin animo de lucro donde se rinde homenaje a poetas de ayer, hoy y siempre.

4 de noviembre de 2026

MIENTRAS TANTO ESCUCHO AQUELLA MUSICA







Nunca había pensado en recuperar aquel tiempo
mas aquí está tu carta desvelándolo
y esas palabras que la cierran
abriendo en mí otro mundo: Mientras tanto,
escucho aquella música y miro los jardines
de invierno.

(Bajaba entre cipreses, enredada en el humo
de las mil chimeneas, una niebla azulada.
No había visto una tierra tan excelsa, unos labios
tan mortales y delicados, una música
como el tiempo sentenciado de las recolecciones,
como la aureola del sol de cobre enfermo
sobre las colinas en que Ficino y Poliziano
platicaron.
He tenido la suerte de ver la mansedumbre
del paisaje arrancado de un Libro de Horas,
de estar allí mirando contigo los jardines
de invierno, sin desear la primavera, ni ansiar
otra estación que no fuera aquella de la eterna
consumación, de la muerte dulcísima
que hacía aún más largos tus brazos,
que enriquecía con humedades tu cintura,
que sepultaba tus ojos bajo un manto de hojas negras.
Pero, ¿cómo se puede desenterrar tus ojos,
desenterrar el sueño para escuchar la música
aquélla, para ver, como entonces,
los jardines de invierno?
¿Qué mano conducía sobre el valle las nubes?
¿Qué mano sostenía, como un cetro, la tarde?
¿Quién dirigía la ascensión del humo
sobre los tejados que acogían
por igual bibliotecas y rebaños?
Recuerdo aquel crepúsculo áspero de las vasijas,
tierno y endurecido como las ramas podadas,
días después, de los olivos.
Tarde que detenía su respiración
a la manera de un ahogado alarido,
como el chillido, muy lejano, de un ave.
Tarde crucificada en las alambradas,
en los brazos descoyuntados de la vid.)


Y dices: Mientras tanto... ¿Es que esperas
una nueva resurrección de tu carne?
¿Acaso puede alguien devolvernos la fiebre
perdida de los ojos, la sangre iluminada
de entonces, que la vida ha vuelto ácida?
Mientras tanto... Oh, sí, acaso aún duren
los jardines de invierno y esa música
de miradas superpuestas sobre las transparencias
de las aguas de los estanques de ayer
condenadas a reflejar el mundo de hoy.
Mas debes de saber que la que mira
ya no es quien levantaba una pira en la tierra
para abrasar la nieve con su nieve.
No se vuelve a vivir lo que se vive.
No se vuelve a vivir lo que se sueña.

Supones que los días no transcurren
porque aterido enmudece el invierno de los campanarios
detrás de los cristales de tu ventana.
Pero hemos crecido en años y en desesperación
y este desconsuelo de las lluvias gastadas.
de la monotonía miserable de las tareas
me indican que tus labios ya no son
tus labios;
ni es el mirar de hoy aquel de entonces.
Sí, ahora te comprendo. Claustros, prados,
el caserío laborioso, ilustrado de cercas y de surcos,
el valle de los humanos, perduran con su música,
pero el dador de males,
despacio, muy despacio
(como el humo de entonces)
arrastra, con la carta que me escribes,
inexorablemente,
tu vida a las orillas del Orco.

Antonio Colinas

3 de noviembre de 2026

ROMPER QUIERO TU BULTO






Romper quiero tu bulto
para que al menos vengas
enojada, y la injuria
me haga escuchar tu voz
antes de aniquilarme.

Hecho añicos, deshecho
su volumen, que mide
en mí toda la distancia
y todo tiempo, en piedras
que insinúan el giro

delicado de un pie,
de un lóbulo la flor
turbadora, de un seno
la frutilla salvaje,
clamará por ti, odiosa.

Y tú vendrás, si vienes,
no con ramas de olivo,
sí con ojos, que dicen
verdes, en que quizás,
antes de que me ciegues

y enmudezcas, yo mire
la ardiente luz oscura
que me sigues negando
cuando pongo una flor
entre esos pechos duros.

Angel Crespo

2 de noviembre de 2026

DESIERTO SAJARA






Sí. Yo tuve un mar sobre mi arena.
Un mar grande sin límites, compacto.
La tierra de oro que abrasa soledades
estuvo henchida augusta del mar que ya no soy.

Picaban gaviotas mi cuerpo remeciente,
movíanse las naves arriba de mis olas.
Pues yo era el mar que hervía sobre la arena rubia,
la arena saturada que hoy clama por su agua.

¡Oh el mar aquí fantasma, el mar que finge el viento,
desmelenando dunas, al aventar mi arena!
¡Ay mar del agua espesa, la que corpórea y dura
ansían caminantes de mi desierto blando!

¿Qué arcángeles de fuego evaporar pudieron
tanto mar que hube, llevándolo a un abismo?
Es mi arena abrasada la más sedienta boca
que clama por un agua que le bebieron dioses.

Los hombres me caminan, soñándome poblado
de aquel mar que fue mío, el mar sobre el desierto.
Yo les mullo mi carne, les recibe mi arena
y se quejan de sed junto a mi sede sin huelgo.

¡Ay mar de mi génesis, el mar que me escurrieron
a una zanja de llamas: cuánto pesa la arena!

Carmen Conde

1 de noviembre de 2026

CIRCENSE







Es un juego de manos y palomas,
sólo un truco infantil para que asistas
a la crueldad de los ilusionistas
que niegan el perdón de los idiomas.

Palabras que son cálidos aromas
para el dolor de sueños hedonistas,
un bálsamo de luz de mil aristas,
instante y mar, abismo al que te asomas.

Eternidad hallada en un perímetro
de cuerpos encendidos al milímetro,
antorchas que tú avivas y liberas

con el aire volátil de los huesos.
Trapecios, naipes, magos y chisteras
donde morir quemados por los besos.

Israel Clara

31 de octubre de 2026

FUGA EN LOS JARDINES





Las más jóvenes, deseándoos, avanzan
por estas avenidas de árboles fragantes.
Evaden primavera que a las flores oxida
con un ardor oliendo a frutas, a corceles. ..
¡Qué salvaje presencia la de las hembras púberes
entre glicinias cálidas, entre celindas vívidas!
Exigen que las amen, que las sigan corriendo
para volcarles júbilos sobre la orilla ebria.

¡Muchachas, corred más: corred hasta la aurora!
Estos grandes varones de los pechos revueltos
ansían desgranaros, ¡oh mazorcas crujientes!,
con su hambre de bocas y su hambre de frutos.
Hasta el río, que es tajo delimitando sueños,
huele a amor ya festines...

Han temblado los álamos al estallar unánimes
los oscuros latidos de dobles ruiseñores.
Los regazos del musgo, el frior de los juncos,
contemplando el encuentro aceleran su verde.
Es un cántico trémulo, en gargantas sorbido
por el amor abierto en mitad de la selva.

¡Corred siempre, muchachas, que el seguiros excita
el ardor de cogeros, suyas todas, a hombres
que de fieros esgrimen el ademán tan sólo!
Y envolveos en ropas de blanco lino puro
para mojar con ellas esos cuerpos calientes,
y amanecer ceñidas, ante el amor que vibra,
por el celo del agua posesor de las vírgenes.

Carmen Conde

30 de octubre de 2026

MEGALITICO





Esa enorme piedra torturada
sostiene el techo de la Noche.
Esta enfebrecida carne penetra la oquedad de los siglos.
En torno un vacío que deshace o sustenta
la soledad del mundo, una luz que ilumina
las heridas producidas en el acero.
Gira la masa enorme de la piedra entre astros.
Es de carne y de piedra el cigüeñal que mueve
desgastado el motor de nuestra Historia.
Libros, cosas y horas amadas, seres
tiernos y dulces como la música del sueño,
frágiles brazos, labios enamorados,
nada podéis contra esta atroz mecánica,
contra esta complicada maquinaria celeste.
Árbol de carne y piedra, huso de sangre,
gira la masa ciega en este espacio
de demenciales constelaciones,
de infinitos silencios.
Sólo en la piedra enorme hay firmeza.
20 Sólo en la piedra hay eternidad.
Un cuerpo está abrazando en otro cuerpo
una hoguera extinta.
La carne sólo horada ceniza en otra carne.

Antonio Colinas

29 de octubre de 2026

JARDIN DE TURENA





La joven se sentó en la hierba,
se desnudó los pies
y amaneció más allá de la aurora.

Angel Crespo

28 de octubre de 2026

VOY AUSENTANDOME DE MI







Voy ausentándome de mí.
Poco a poco, el lastre de ensueño cede
su sitio a la realidad doble
que es mi vida en transcurso.
¡otro ser dentro de mi carne
fragua su carne, su piel,
su corazón diminuto, mi estrella!

Asisto a la escisión silenciosa
con pasmo anhelante, con gozo
nuevo de verme en otros ojos míos,
de mis ojos hechos,
de mi sangre coloreados,
¡ay!, de toda cuanta soy.

Día por día el latido
es golpe que me recuerda, urgente,
valor que no tengo,
heroísmo que nunca soñé.

Y temo por el que estoy creando
en convenido misterio
dentro de mi soledad sin orillas
cerca de mi corazón, su estrella.

Carmen Conde

27 de octubre de 2026

PASEATA DEL DESTRONADO





¿En qué jardín sembrar una rosa
de Francia? ¿A que follajes
confiar una estatua de Ceres la rubia,
un bronce del Verrocchio, una matita de verbena?

¿Puede ascender sobre estos pastos
un quinteto de oboes,
o bien una gentil perdiz
que podríamos llevar al lienzo?

¡Ah! ¿Dónde crece el laurel oloroso,
dónde canta al oído el agua,
dónde unas columnas caídas
que sonrían sin una mueca?

La distancia se me convierte
en un reino redondo y cristalino,
a través del cual una mano
ofrece a mi cansancio sus sortijas.

Angel Crespo

26 de octubre de 2026

RIBERAS DEL ARBIGO





Aquí, en estas riberas, donde atisbé la luz
por vez primera, dejo también el corazón.
No pasará otra onda rumorosa del río,
no quedará este chopo envuelto en fuego verde,
no cantará otra vez el pájaro en su rama,
sin que deje en el aire todo el amor que siento.
Aquí, en estas riberas que llevan hasta el llano
la nieve de las cumbres, planto sueños hermosos.
Aquí también las piedras relucen: piedras mínimas,
miniadas piedras verdes que corroe el arroyo.
Hojas o llamas, fuegos diminutos, resol,
crisol del soto oscuro cuando amanece lento.
Qué fresca placidez, que lenta luz suave
pasa entonces al ojo, que dulzura decanta
el oro de la tarde en el cuerpo cansado.
Hojas o llamas verdes por donde va la brisa,
diminuto carmín, flor roja por el césped.
Y, entre tanta hermosura, rebosa el río, corre,
relumbra entre los troncos, abre su cuerpo al sol,
sus brazos cristalinos, sus gargantas sonoras.
Aquí, en estas riberas, donde atisbé la luz
por vez primera, miro arder todas las tardes
las copas de los álamos, el perfil de los montes,
cada piedra minúscula, enjoyada del río,
del dios río que llena de frutos nuestros pechos.
Aquí, en estas riberas, donde atisbé la luz
por vez primera, dejo también el corazón.

Antonio Colinas