CafePoetas es un Blog sin animo de lucro donde se rinde homenaje a poetas de ayer, hoy y siempre.

19 de mayo de 2026

JARDIN DE OLIVOS







Esta noche de sangre y lunas rotas
tú me has abandonado en los jardines
nocturnos y olorosos de mi muerte.
Pero ha sido tu marcha un desengaño
sólo para los ojos, que no entienden
que hace tiempo que te has sacrificado
sin que tenga la culpa nadie y nada.
En esta hora absoluta y decisiva
me doy cuenta que es cierto que tú has muerto
porque la soledad ya no es la misma,
ni tu ausencia un regalo victorioso
envuelto entre metáforas sencillas.
Has muerto, amor, y no para mis ojos,
desengañados siempre de encontrarte
tan sólo por las calles del recuerdo;
intuyo que habrás muerto en otro sitio,
donde empieza mi muerte que transita
buscando algún refugio entre tus manos
ausentes, en tu cuerpo ausente, ausente
donde mi corazón se vuelve niño.
Invoco tu hermosura y tu regreso
rezando en el jardín de los olivos,
y sé que será en vano ya esperarte
porque tu muerte muere más conmigo.

Israel Clara

18 de mayo de 2026

ANTE EL RIO







Cuando sólo te amabas
a ti mismo, el río
no fluía.
Y crecer, escribir,
si era, fue crear
sin memoria de desamor o muerte
-pero insaciable, pero voraz:
autófago-
el otro Paraíso.

Juan Cobos Wilkins

17 de mayo de 2026

ANTES DEL PONIENTE







Te besaré en la luz y allá en lo oscuro,
donde el día agoniza y va muriendo,
y serás el misterio que no entiendo,
y serás el prodigio que me auguro.

Te quiero a ti, puedes estar seguro,
mi otra mitad, que va disminuyendo
a medida que muero y que comprendo
que de los dos perdurará el más puro.

Dejar de ser y transformarse en algo
al mismo tiempo, amor, propio y ajeno,
olvidar si uno es débil o uno es fuerte.

Y convertirse así en aquel hidalgo
que combata en la lluvia y en el cieno
para alterar los planes de la muerte.

Israel Clara

16 de mayo de 2026

LUMINOSIDAD DEL BESO






Por qué no supe amarte más despacio,
con un amor tranquilo y más profundo,
por qué en las retahílas de este mundo
el invierno tan sólo fue el prefacio

de tu ausencia materna, de aquel sacio
laberinto anunciado y tan rotundo
en que perdí mi infancia y donde infundo
más valor al guerrero samotracio,

a la victoria alada de tu sueño.
Así conquisto tierras tan lejanas
que sólo tú conoces el regreso

con recobrada fuerza en el empeño
de morir amparada entre las sábanas,
entre los claros bosques de mi beso.

Israel Clara

15 de mayo de 2026

LOS TRABAJOS Y LOS DIAS





Para Anna Torres


Deberemos tener buena memoria
para recolectar en nuestro cuerpo
la cosecha de espacios compartidos,
el humus de la vida en el abrazo,
la dimensión exacta y cruel del tiempo.
Una luna bivalva ha dibujado
aquel narcotizado mar de ensueños
donde los dos dormimos enlazados
como hiedras que ahogan su veneno
en el cielo infinito de la noche.
Deberemos tener buena memoria
para no sucumbir a ese vacío
de las horas perdidas como el agua,
cuando la casa exude tu distancia
y se empañen de muerte los cristales,
cuando surque tu espíritu las brumas
de infinidad de ríos y montañas
y el manto de planetas donde el cuerpo
no se vuelva la sombra de un cadáver
cuando llegue el otoño de los besos.
Deberemos tener buena memoria
para poder pensar en lo que fuimos,
para creer e imaginar siquiera
que ya no queda nada de los años
vividos sin tu amor cuando no estabas.
Son arduos los deberes del amante,
continuos y forzosos sus trabajos.
Para alterar los planes de la muerte,
a todo esto obliga haber amado.

Israel Clara

14 de mayo de 2026

EVANGELIO SICILIANO






Para Caterina



He leído en la noche tu evangelio,
una herencia de cielos y de mares
robada a algún poeta transatlántico
que te habló entre rapsodias y bocetos
de los límites ficticios de la vida,
mientras los delineantes de los años
terminaban sus planos sin demora
para abrirte a un océano de hielo.
Conociste lugares inauditos,
te perfumaste el cuerpo con esencias
de una tierra vecina a Samarcanda
y cubriste tu rostro con las máscaras
de otoñales Venecias fantasmales.
Las leyendas de Persia te hechizaban
y colmabas tus copas de elixires
que rebosaban odio hacia la muerte,
cantos carnavalescos que inventabas
bajo la rendición final del tiempo.
Me enamoré del aire de tu cuerpo
y de tus ojos grises como nubes.
Llegaste en una tarde hecha de otoño
y te fuiste con miedo entre la lluvia
que te había traído de tan lejos,
de tu isla de naranjas siempre dulces,
de tu isla a contraluz de los ensueños.
Han pasado los años y me tienes
a expensas de tus ojos y tus manos,
y este ruido metálico en lo oscuro
es el ángel que aprieta tus cadenas.
Lloverá alguna tarde mientras sueñas
más lejos de este cuerpo que te escribe,
porque tu soledad no es la de un cuerpo,
tu soledad es más compleja y triste,
la soledad constante de tu invierno.
Con suavidad derramaré los frascos
que esconden el olor de tu existencia,
y miraré otra vez por la ventana
dibujando tu cuerpo allá en lo oscuro,
esperando una noche y otra noche,
en soledad, tu regreso en las lluvias.

Israel Clara

13 de mayo de 2026

TODO ANTES DE LA NOCHE






El viento
desmoronaba el barro,
vértigo, dolor era ese viento
en su descenso:
el encuentro
con la primera voz:
la muerte.

El muro de raíz sedienta
rasga cielos
de aquella hora.

De nuevo brotarán
salmos
palabras destejiendo
sobre el espejo.

Apenas el agua circundó la tierra
en su centro
se abrieron cavidades:
el viento devoró las copas de los cedros,
los nidos, el rostro de aquella voz.

Creer, crear la oración
que nombre su presencia,
el misterio
de su alma desprendida.

Cielo esta boca, hojas
la orilla,
el río congelado
y la tierra del recuerdo
evaporando
su fragmento de piel.

Mi ser,
mi ser errante,
mi ser,
miseria entrando,
mi ser
silueta.

Lo que no fui, siendo
afina su sombra.

Ceguera: ahí estarás.

Desde lo hondo
al viento
la dispersa ruina.

Morir, morir dentro
del árbol
al aire y lumbre
florecido.

Hija del hambre,
tus pasos segará
la pétrea luna.

Voces, voces distantes,
espejos,
palabras piedra:
Todo antes de la noche.

Hay una luz
en su aliento
de árbol,
pájaros
de aquella tarde
en fuego revestida
sobre los huertos.
Luz
el aliento del árbol.
Pájaros,
hombres,
en esa estancia herida.

Amar la luz
de aquella nube de ceniza,
los once túneles,
las huellas de las bestias,
caminos que entre las humaredas
caen del cielo.

Tierra dispersa de semilla,
guarda la salvación,
el silencio en la piedra,
la mirada del río en su sollozo.

Tierra dispersa de ceniza,
guarda la salvación,
ama la luz de aquella nube,
los límites,
el alba.

Van los hombres y las cosas
hacia la estancia primera.
La travesía es la voz.
Del monzón de arenas
emerge lo olvidado,
el polvo se levanta
en pequeños círculos.
Van a la entrada
del silencio.
A lo largo
la quietud,
la sagrada quietud
del sueño que los sueña.

Jeannette Clariond

12 de mayo de 2026

OLA EN TU SUEÑO







Tras el biombo de espejos de la memoria,
en la hoja de octubre
caída al calendario, entre
los pliegues fríos de la sábana
te escondes. No evitarás
el sueño del temor a los sueños.

Cuando la luz se apague, la ola
que cubre -mar
vertical- todo
el horizonte, la que no logran
los ojos abarcar, tu Ola,
ha de volver.

Cuando apague la luz
va a alzarse como el vértigo
el mar puesto de pie:
desde el fondo sobrecogido de mi cuarto.

Juan Cobos Wilkins

11 de mayo de 2026

ESTANCIAS









Oscuridad
del mar en el que habito,
oscuridad, niebla,
mar
y furia en este vuelo,
oscuridad
y ni gaviota lejana,
ni certeza…
sólo pasos de muerto en mar abierto.

Jeannette Clariond

10 de mayo de 2026

SHEREZADE





Reflejaba la luz de la alegría.
La vida que se explica con los cuentos
que inventó Sherezade en los momentos
más débiles y agónicos del día.

Y de su mundo el mundo renacía,
ajeno a los carnales pensamientos
del príncipe voraz de sufrimientos
que, imaginándola, se estremecía.

Reclamo tu presencia de odalisca,
el reto de una historia inexplicable
que desbarata el miedo y lo confisca.

Que un hechizo de arcanos te liberte
y en el reino del hombre y lo innombrable
nos salves con un cuento de la muerte.

Israel Clara