CafePoetas es un Blog sin animo de lucro donde se rinde homenaje a poetas de ayer, hoy y siempre.
Mostrando las entradas con la etiqueta Romances y Canciones. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Romances y Canciones. Mostrar todas las entradas

31 de julio de 2022

ROMANCE DEL CONDE DE SISEBUTO



A cuatro leguas de Pinto
y a treinta de Marmolejo,
existe un castillo viejo
que edificó Chindasvinto.

Lo habitaba un gran señor,
algo feudal y algo bruto;
se llamaba Sisebuto
y su esposa, Leonor,

y Cunegunda, su hermana,
y su madre, Berenguela,
y una prima de su abuela
que atendía por Mariana,

y su cuñado, Vitelio,
y Cleopatra, su tía,
y su nieta, Rosalía,
y su hijo mayor, Rogelio.

Era una noche de invierno,
noche cruda y tenebrosa,
noche sombría, espantosa,
noche atroz, noche de infierno,

noche fría, noche helada,
noche triste, noche oscura,
noche llena de amargura,
noche infausta, noche airada.

En un gótico salón
dormitaba Sisebuto,
y un lebrel seco y enjuto
roncaba en el portalón.

Con quejido lastimero
el viento fuera silbaba,
e imponente se escuchaba
el ruido del aguacero.

Cabalgando en un corcel
de color verde botella,
raudo como una centella
llega al castillo un doncel.

Empapada trae la ropa
por efecto de las aguas,
¡como no lleva paraguas
viene el pobre hecho una sopa!

Salta el foso, llega al muro,
la poterna está cerrada.
¡Me ha dado mico mi amada!
exclama, ¡vaya un apuro!

De pronto algo que resbala
siente sobre su cabeza;
extiende el brazo y tropieza
con la cuerda de una escala.

¡Ah!... dice con fiero acento.
¡Ah!.. vuelve a decir gozoso.
¡Ah!.. repite venturoso.
¡Ah!.. otra vez, y así, hasta ciento.

Trepa que trepa que trepa,
sube que sube que sube,
en brazos cae de un querube,
la hija del conde... ¡la Pepa!

En lujoso camarín
introduce a su adorado,
y al notar que está mojado
lo seca bien con serrín.

Lisardo... mi bien, mi anhelo,
único ser al que adoro,
el de los cabellos de oro,
el de la nariz de cielo,

¿Qué sientes, di, dueño mío?,
¿no sientes nada a mi lado?,
¿Qué sientes, Lisardo amado?
Y él responde: - Siento frío.

¿Frío has dicho? Eso me espanta.
¿Frío has dicho? eso me inquieta.
No llevarás camiseta
¿verdad?... pues toma esta manta.

Y ahora hablemos del cariño
que nuestras almas disloca.
Yo te amo como una loca.
Yo te adoro como un niño.

Mi pasión raya en locura,
La mía es un arrebato.
Si no me quieres, me mato.
Si me olvidas, me hago cura.

¿Cura tú?, ¡Por Dios bendito!
No repitas esas frases,
¡en jamás de los jamases!
¡Pues estaría bonito!

Hija soy de Sisebuto
desde mi más tierna infancia,
y aunque es mucha mi arrogancia,
y aunque es mi padre muy bruto,

y aunque temo sus furores,
y aunque sé a lo que me expongo,
huyamos... vamos al Congo
a ocultar nuestros amores.

Bien dicho, bien has hablado,
huyamos aunque se enojen,
y si algún día nos cogen,
¡que nos quiten lo bailado!

En esto, un ronco ladrido
retumba potente y fiero.
¿Oyes? dice el caballero,
es el perro que me ha olido.

Se abre una puerta excusada
y, cual terrible huracán,
entra un hombre..., luego un can...,
luego nadie..., luego nada...

¡Hija infame! ruge el conde.
¿Qué haces con este señor?
¿Dónde has dejado mi honor?
¿Dónde?, ¿dónde?, ¿dónde?, ¿dónde?

Y tú, cobarde villano,
antipático, repara
cómo señalo tu cara
con los dedos de mi mano.

Después, sacando un puñal,
de un solo golpe certero
le enterró el cortante acero
junto a la espina dorsal.

El joven, naturalmente,
se murió como un conejo.
Ella frunció el entrecejo
y enloqueció de repente.

También quedó el conde loco
de resultas del espanto.
El perro... no llegó a tanto,
pero le faltó muy poco.

Desde aquel día de horror
nada se volvió a saber
del conde, de su mujer,
la llamada Leonor,

de Cunegunda su hermana,
de su madre Berenguela,
de la prima de su abuela
que atendía por Mariana,

de su cuñado Vitelio,
de Cleopatra su tía,
de su nieta Rosalía
ni de su chico Rogelio.

Y aquí acaba la leyenda
verídica, interesante,
romántica, fulminante,
estremecedora, horrenda,

que de aquel castillo viejo
entenebrece el recinto,
a cuatro leguas de Pinto
y a treinta de Marmolejo.


Autor: Joaquín Abatí y Díaz


Romances y Canciones

30 de junio de 2022

ROMANCE DEL PRISIONERO







Que por mayo era por mayo,
cuando hace la calor,
cuando los trigos encañan
y están los campos en flor,
cuando canta la calandria
y responde el ruiseñor,
cuando los enamorados
van a servir al amor;
sino yo, triste, cuitado,
que vivo en esta prisión;
que ni sé cuando es de día
ni cuando las noches son,
sino por una avecilla
que me cantaba al albor.
Matómela un ballestero;
dele Dios mal galardón.


Romances y Canciones

31 de mayo de 2022

DEL CABALLERO LEAL ZAMORANO Y DE VELLIDO DOLFOS




Sobre el muro de Zamora; vide un caballero erguido;
al real de los castellanos da con grande grito:


¡Guarte, guarte, rey don Sancho, no digas que no te aviso,
que del cerco de Zamora un traidor había salido;
Vellido Dolfos se llama, hijo de Dolfos Vellido,
si gran traidor fue su padre, mayor traidor es el hijo;
cuatro traiciones ha hecho, y con ésta serán cinco!
Si te engaña, rey don Sancho, no digas que no te aviso.


Gritos dan en el real: ¡A don Sancho han mal herido!
¡Muerto le ha Vellido Dolfos; gran traición ha cometido!


Desque le tuviera muerto, metióse por un postigo,
por las calle de Zamora va dando voces y gritos:
¡Tiempo era, doña Urraca, de cumplir lo prometido!



Romances y Canciones

30 de abril de 2022

ROMANCE DEL INFANTE ARNALDOS




¡Quien hubiera tal ventura sobre las aguas del mar
como hubo el infante Arnaldos la mañana de San Juan!
Andando a buscar la caza para su falcón cebar,
vio venir una galera que a tierra quiere llegar;
las velas trae de sedas, la ejarcia de oro terzal,
áncoras tiene de plata, tablas de fino coral.


Marinero que la guía, diciendo viene un cantar,
que la mar ponía en calma, los vientos hace amainar;
los peces que andan al hondo, arriba los hace andar;
las aves que van volando, al mástil vienen posar.


Allí hablo el infante Arnaldos, bien oiréis lo que dirá:
Por tu vida, el marinero, dígasme ora ese cantar.
Respondióle el marinero, tal respuesta le fue a dar:
Yo no canto mi canción sino a quién conmigo va.



Romances y Canciones

31 de marzo de 2022

ROMANCE DEL JURAMENTO QUE TOMO EL CID AL REY DON ALONSO







En santa Águeda de Burgos, do juran los hijosdalgo,
le toman jura a Alfonso por la muerte de su hermano;
tomábasela el buen Cid, ese buen Cid castellano,
sobre un cerrojo de hierro y una ballesta de palo
y con unos evangelios y un crucifijo en la mano.


Las palabras son tan fuertes que al buen rey ponen espanto;
Villanos te maten, Alonso, villanos, que no hidalgos,
de las Asturias de Oviedo, que no sean castellanos;
mátente con aguijadas, no con lanzas ni con dardos;
con cuchillos cachicuernos, no con puñales dorados;
abarcas traigan calzadas, que no zapatos con lazo;
capas traigan aguaderas, no de contra y ni frisado;
con camisones de estopa, no de Holanda ni labrados;
caballeros vengan en burras, que no en mulas ni en caballos;
frenos traigan de cordel, que no cueros fogueados.


Mátente por las aradas, que no en villas ni en poblado,
sáquente el corazón por el siniestro costado;
si no dijeres la verdad de lo que te fuere preguntando,
si fuiste, o consentiste en la muerte de tu hermano.
Las juras eran tan fuertes que el rey no las ha otorgado.


Allí habló un caballero que del rey es más privado:
Haced la jura, buen rey, no tengáis de eso cuidado,
que nunca fue rey traidor, ni papa descomulgado.
Jurado había el rey que en tal nunca se ha hallado;
pero allí hablara el rey malamente y enojado:


Muy mal me conjuras, Cid, Cid, muy mal me has conjurado,
mas hoy me tomas la jura, mañana me besarás la mano.
Por besar mano de rey no me tengo por honrado,
porque la besó mi padre me tengo por afrentado.


Vete de mis tierras, Cid, mal caballero probado,
y no vengas más a ellas desde este día en un año.
Pláceme, dijo el buen Cid, pláceme, dijo, de grado,
por ser la primera cosa que mandas en tu reinado.
Tú me destierras por uno, yo me destierro por cuatro.


Ya se parte el buen Cid, sin al rey besar la mano,
con trescientos caballeros, todos eran hijosdalgo;
todos son hombres mancebos, ninguno no había cano;
todos llevan lanza en puño y el hierro acicalado,
y llevan sendas adargas con borlas de colorado.
Mas no le faltó al buen Cid adonde asentar su campo.



Romances y Canciones

28 de febrero de 2022

ROMANCE DEL MORO DE ANTEQUERA




De Antequera sale un moro, de Antequera, aquesa villa,
cartas llevaba en su mano, cartas de mensajería,
escritas iban con sangre, y no por falta de tinta,
el moro que las llevaba ciento y veinte años había.


Ciento y veinte años el moro, de doscientos parecía,
la barba llevaba blanca muy larga hasta la cinta,
con la cabeza pelada la calva le relucía;
toca llevaba tocada, muy grande precio valía,
la mora que la labrara por su amiga la tenía.


Caballero en una yegua que grande precio valía,
no por falta de caballos, que hartos él se tenía;
alhareme en su cabeza con borlas de seda fina.



Siete celadas le echaron, de todas se escabullía;
por los cabos de Archidona a grandes voces decía:
Si supieres, el rey moro, mi triste mensajería
mesarías tus cabellos y la tu barba vellida.


Tales lástimas haciendo llega a la puerta de Elvira;
vase para los palacios donde el rey moro vivía.
Encontrado ha con el rey que del Alhambra salía
con doscientos de a caballo, los mejores que tenía.


Ante el rey, cuando le halla, tales palabras decía:
Mantenga Dios a tu alteza, salve Dios tu señoría.
Bien vengas, el moro viejo, días ha que te atendía.
¿Qué nuevas me traes, el moro, de Antequera esa mi villa?


No te las diré, el buen rey, si no me otorgas la vida.
-Dímelas, el moro viejo, que otorgada te sería.
Las nuevas que, rey, sabrás no son nuevas de alegría:
que ese infante don Fernando cercada tiene tu villa.


Muchos caballeros suyos la combaten cada día:
aquese Juan de Velasco y el que Henríquez se decía,
el de Rojas y Narváez, caballeros de valía.


De día le dan combate, de noche hacen la mina;
los moros que estaban dentro cueros de vaca comían,
si no socorres, el rey, tu villa se perdería.



Romances y Canciones

31 de enero de 2022

LA VENGANZA DE MUDARRA





A cazar va don Rodrigo, y aun don Rodrigo de Lara:
con la grande siesta que hace arrimádose ha a una haya,
maldiciendo a Mudarrillo, hijo de la renegada,
que si a las manos le hubiese, que le sacaría el alma.


El señor estando en esto, Mudarrillo que asomaba.
Dios te salve, caballero, debajo la verde haya.
Así haga a ti, escudero, buena sea tu llegada.
Dígasme tú, el caballero, ¿cómo era la tu gracia?


A mí dicen don Rodrigo, y aun don Rodrigo de Lara,
cuñado de Gonzalo Gustos, hermano de doña Sancha;
por sobrinos me los hube los siete infantes de Salas;
espero aquí a Mudarrillo, hijo de la renegada;
si delante lo tuviese, yo le sacaría el alma.


Si a ti te dicen don Rodrigo, y aun don Rodrigo de Lara,
a mí Mudarra González, hijo de la renegada;
de Gonzalo Gustos hijo y amado de doña Sancha;
por hermanos me los hube los siete infantes de Salas.


Tú los vendiste, traidor, en el val de Arabiana,
mas si Dios a mí me ayuda, aquí dejarás el alma.
Espéreme, don Gonzalo, iré a tomar las mis armas.
El espera que tú diste a los infantes de Lara,
aquí morirás, traidor, enemigo de doña Sancha.


Romances y Canciones

21 de diciembre de 2021

ROMANCE DE LA PERDIDA DE ALHAMA




Paseábase el rey moro 
por la ciudad de Granada
desde la puerta de Elvira 
hasta la de Vivarrambla.
¡Ay de mi Alhama!


Cartas le fueron venidas 
que Alhama era ganada.
Las cartas echó en el fuego 
 y al mensajero matara,
¡Ay de mi Alhama!


Descabalga de una mula, 
 y en un caballo cabalga;
por el Zacatín arriba  
subido se había al Alhambra.
¡Ay de mi Alhama!


Como en el Alhambra estuvo, 
 al mismo punto mandaba
que se toquen sus trompetas, 
 sus añafiles de plata.
¡Ay de mi Alhama!


Y que las cajas de guerra 
apriesa toquen el arma,
porque lo oigan sus moros, 
los de la vega y Granada.
¡Ay de mi Alhama!


Los moros que el son oyeron 
 que al sangriento Marte llama,
uno a uno y dos a dos 
 juntado se ha gran batalla.
¡Ay de mi Alhama!


Allí habló un moro viejo, 
 de esta manera hablara:
¿Para qué nos llamas, rey, 
 para qué es esta llamada
¡Ay de mi Alhama!


Habéis de saber, amigos, 
 una nueva desdichada:
que cristianos de braveza 
 ya nos han ganado Alhama.
¡Ay de mi Alhama!


Allí habló un alfaquí 
 de barba crecida y cana:
Bien se te emplea, buen rey, 
 buen rey, bien se te empleara.
¡Ay de mi Alhama!


Mataste los Bencerrajes, 
 que eran la flor de Granada,
cogiste los tornadizos 
 de Córdoba la nombrada.
¡Ay de mi Alhama!


Por eso mereces, rey, 
 una pena muy doblada:
que te pierdas tú y el reino, 
y aquí se pierda Granada.
¡Ay de mi Alhama!



Romances y Canciones

18 de diciembre de 2021

ROMANCE DEL INFANTE VENGADOR



Helo, helo por do viene el infante vengador,
caballero a la jineta en un caballo corredor,
su manto revuelto al brazo, demudada la color,
y en la su mano derecha un venablo cortador;
con la punta del venablo sacarían un arador,
siete veces fue templado en la sangre de un dragón
y otras tantas afilado porque cortase mejor,
el hierro fue hecho en Francia, y el asta en Aragón.


Perfilándoselo iba en las alas de su halcón.
Iba buscar a don Cuadros, a don Cuadros, el traidor.
Allá le fuera a hallar junto al emperador,
la vara tiene en la mano, que era justicia mayor.


Siete veces lo pensaba si lo tiraría o no
y al cabo de las ocho el venablo le arrojó;
por dar al dicho don Cuadros, dado ha al emperador,
pasado le ha manto y sayo, que era de un tornasol,
por el suelo ladrillado más de un palmo lo metió.


Allí le habló el rey, bien oiréis lo que habló:
¿Por qué me tiraste, infante? ¿Por qué me tiras, traidor?
-Perdóneme tu alteza, que no tiraba a ti, no,
tiraba al traidor de Cuadros, ese falso engañador,
que siete hermanos tenía no ha dejado si a mí, no.


Por eso delante de ti, buen rey, lo desafío yo.
Todos fían a don Cuadros y al infante no fían, no,
sino fuera una doncella, hija es del emperador,
que los tomó por la mano y en el campo los metió.


A los primeros encuentros Cuadros en tierra cayó.
Apeárase el infante, la cabeza le cortó
y tomárala en su lanza y al buen rey la presentó.
De que aquesto vido el rey con su hija le casó.



Romances y Canciones

14 de diciembre de 2021

ROMANCE DE ROSAFRESCA



Rosafresca, Rosafresca, tan garrida y con amor,
cuando yo os tuve en mis brazos no vos supe servir, no,
y ahora que os serviría no vos puedo haber, no.


-Vuestra fue la culpa, amigo, vuestra fue, que mía no:
enviásteme una carta con un vuestro servidor
y en lugar de recaudar él dijera otra razón:
que érades casado, amigo, allá en tierra de León,
que tenéis mujer hermosa y hijos como una flor.


-Quien vos lo dijo, señora, no vos dijo verdad, no,
que yo nunca entré en Castilla ni allá en tierras de León,
sino cuando era pequeño que no sabía de amor.



Romances

3 de diciembre de 2021

AGORA QUE SE DE AMOR






¿Agora que sé de amor
me metéis monja?
¡ay, dios, qué grave cosa!
Agora que sé de amor
de caballero,
agora me metéis monja
en el monasterio:
¡ay, dios, qué grave cosa!


Romances y Canciones


25 de noviembre de 2021

ROMANCE DEL CONDE NIÑO






Conde Niño, por amores
es niño y pasó a la mar;
va a dar agua a su caballo
la mañana de San Juan.
Mientras el caballo bebe
él canta dulce cantar;
todas las aves del cielo
se paraban a escuchar;
caminante que camina
olvida su caminar,
navegante que navega
la nave vuelve hacia allá.


La reina estaba labrando,
la hija durmiendo está:
Levantaos, Albaniña,
de vuestro dulce folgar,
sentiréis cantar hermoso
la sirenita del mar.
No es la sirenita, madre,
la de tan bello cantar,
si no es el Conde Niño
que por mí quiere finar.
¡Quién le pudiese valer
en su tan triste penar!
Si por tus amores pena,
¡oh, malaya su cantar!,
y porque nunca los goce
yo le mandaré matar.
Si le manda matar, madre
juntos nos han de enterrar.


Él murió a la media noche,
ella a los gallos cantar;
a ella como hija de reyes
la entierran en el altar,
a él como hijo de conde
unos pasos más atrás.
De ella nació un rosal blanco,
de él nació un espino albar;
crece el uno, crece el otro,
los dos se van a juntar;
las ramitas que se alcanzan
fuertes abrazos se dan,
y las que no se alcanzaban
no dejan de suspirar.


La reina, llena de envidia,
ambos los mandó cortar;
el galán que los cortaba
no cesaba de llorar;
della naciera una garza,
dél un fuerte gavilán
juntos vuelan por el cielo,
juntos vuelan a la par.


Romances y Canciones