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6 de noviembre de 2021

DESEO DE OTRO




Lo hacemos despacio
para que no vuelque,
no salpique
toda excitación
el abuso de la lengua.


Cuando no hay nada que decir
hacemos del oído
necesidad
de palabra
en lo ajeno.

(Qué se yo,
algo así vendría a ser el poema.)


Yanina Magrini

30 de septiembre de 2021

QUEREMOS SER







Saco las hojas amarillas del geranio
 y saco una sombra, una escritura.
Ese espacio brota, abrirá destinos.
Me dejo escribir y callo.
Me dejo escuchar.


Hurga la mano en la tierra porque es propio 
del alma buscar un sacrificio oscuro,
una sed de raíces nuevas.
Nosotros.... generamos el trazo fino,
la apertura que dejamos en el ciego
y en la controversia de su resplandor.


De todos esos equívocos seguiremos naciendo.


Yanina Magrini

11 de septiembre de 2021

XXIII



XXIII



Casi que nunca amanece. Como equívoco cierto
nada se desprende de hoy.
Cambiemos noche por diluvio y dejemos el exceso
de lo humano sobre el manifiesto de su luz.


Le sugiero a tu imbecilidad el instante de un relámpago
el intersticio de su voz.


A veces, un mínimo detalle
suele sanar toda intemperie del mundo.


Yanina Magrini

11 de agosto de 2021

NOTICIA DE ULTIMO MOMENTO





Otra vez un poeta
manifiesta en primera persona
el instante fantástico
de su lirismo.


Quiere morir. Matarse
con una rebanada de pan
o una hoja de lechuga.


Cree que puede irse
y dejar
su pequeño monstruo
afuera.


Yanina Magrini

22 de mayo de 2021

PREGUNTAME




Hace más de diez años mi abuela moría en una noche como ésta
(y hasta la tres de la tarde nadie dijo boludeces).


Borde limpio o jornada en que fracasa todo intento de rebeldía.


(Mi abuela no iba a morirse nunca, y yo iba a aprender a tejer)
Arroz con leche, me quiero casar......................


Igual.


Ningún desarreglo abandonaría el desequilibrio de padecerme,
de ridiculizar
este frío de muertes incompletas.


.............................
.............................


Ahora, después de nada,
pregúntame si me importa.


Yanina Magrini

6 de mayo de 2021

ABRE





Un motivo...
el único que clava desacuerdos en la noche me concluye en soledad indiscutida.
¿Indiscutida o disociada soledad?


¿Se disocia el deseo de mujer en maquina de consumo masivo?
¿Se consume en medio deseo la ambición?
¿ambición de media mujer en sentido más sentido de su noche de pantalla?
¿se le nombra deseo?


Oquedad de maquillaje... o posible pedido de auxilio en un visor menos justo.
Ausencia de mujer o
ridícula sensación de sentirse un arrancado.
Arrancado (hueco negro que dejaron en la tierra).
¿En maceta o en esta silla de ciber?


El agujero es siempre la ciudad y ella no comprende porqué se llora.
Se llora el mensaje de uno mismo.
Me compadezco de lo que escribo, y sigo el orden de lo que es mío.
Mío en los ojos de la materia sola.
En soledad de música fuerte y juegos no de red.


Juegos de vos.
De lo tuyo, no lo mío.
Lo mío no es hueco de gente.
Lo mío es una mirada perfecta que clava desacuerdos en la noche;
sol-sol- de- edad- solo-mio-sole-da-de-mí-solo-sol.


Y ser así, y ser gracia
y hacer gracias para vos, para esa, tu otra soledad que sí tiene remedio.


No la mía.
La mía no.
A mí se me hizo tarde.


Yanina Magrini

19 de abril de 2021

SOLO POR HOY





Tengo menos compasión que gato hambriento.


La visión y el contacto con las bestias
o con hombres que se comen entre ellos de un bocado
es belleza de fuego.


El tocarlo todo
medirlo con vara del infierno,
desear las piernas ajenas, la boca del otro,
los muslos, el gemido, el fondo oscuro de las cosas.


Y no hablo de calmar esas bestias;
lejos de mí, tal vez,
hable del silencio como un animal que persiste en el centro de la casa,
brutal casi
ebrio.


Yanina Magrini

14 de abril de 2021

XIV




XIV

Cada uno recibe imagen. Y carencia.
Damos lo que no queremos amontonar,
lo que nos deja la mismísima convivencia de la soledad.
Deberíamos haber vivido detrás de esa criatura;
de su tajo y su centro.
Deberíamos hacer del silencio
 la página dónde dejar una voz como palabra oculta.
Como forma de callar.


De guardar el quejido.
Quiero decir; tragar ese lenguaje
como saliva.


Yanina Magrini

12 de marzo de 2021

XIII



XIII



Será la ausencia una vereda para dormir en ella.
Mientras miles de pasos hacen lentitud de los días
y la muerte.


Cada nueva presencia es algo brutal.
Aviso de lo que vamos a perder.
Necesidad de no intuición. De camino, de palabra en la pisada.


Qué haremos con la huella que queda.
Qué, con la hendidura.


Yanina Magrini

11 de marzo de 2021

XV



XV



En el reflejo se destruye lo profundo de sí;
la naturaleza, los sueños.
Niño hecho de niño. Niño de sombra escarcha.
Susurro de melodía. Arrullo.
Bajo el agua de la noche, el hombre pierde a ese niño,
lo fisura
lo traiciona.


Lo que salva el deseo de amar, es la sed de ese sueño.
Repetir lo que nunca dijimos. Callar, digo.
Abrir la palabra en lo escrito. Sacar la venda
al aire
la herida.


Y dejar que sane, como pueda, por ese silencio.


Yanina Magrini

2 de enero de 2021

ENVIO A DOMICILIO





Cómprame un perro y no saques a pasear mi instinto animal.
Cómprame un perro y un mantecol de esos bañados en chocolate;
sabés que el amor me deprime y el estómago reclama su consuelo.
Fíjate si conseguís también el suplemento de cultura del día sábado
donde sale una nota a Boccanera que me pierde.
Bueno,
también me pierde Diego Rivera, Gardel y... Víctor Sueiro.


Mándame todo con un cadete.
Sucede que perfecciono bestias en un hotel de paso,
canastos con flores
y vírgenes en las esquinas.


Yanina Magrini

18 de enero de 2020

HABIA UNA VEZ UN HOMBRE




Ayer estaba leyendo un libro de cuentos, esos
en donde la princesa besa al sapo
y se convierte en calabaza.


No, no era así.


Donde el sapo besa a la calabaza
y se convierte en princesa.


No, no creo que el sapo haya querido
el lado femenino,
más bien, el sapo, podría ser casi justo
y llamarse a sí mismo hombre verde.


Pero esa es otra historia. Sí.
Esa es la historia del Increíble Hulk:


 “Había una vez, un hombre nervioso que se ponía verde cada vez que
le hacían notar que una transición no se rebuzna,
se concibe...”


Yanina Magrini