Para Caterina
Si supiera entender este misterio,
como un silencio oscuro que es vacío,
una paz de jardín y monasterio,
el viento inerme, trasnochado y frío.
Si supiera entender tu mano ausente,
la frágil transparencia en que reposa
tu tacto perdurable y disidente,
sería ése el misterio de la rosa.
Suponer que en la noche no te has ido,
acompañar tu cuerpo en su partida,
descubrir que el secreto se ha perdido,
eternidad de amores sin medida.
Y entender al final que en mí tú has sido
lo que se pareció más a la vida.
Israel Clara
