Music I beard with you was more than music,
and bread I broke with you was more than bread.
Conrad Aiken
Como un mapa
pintado de violento amarillo
sobre una pared gris,
como una mariposa
aparecida de súbito
en medio de los niños en el aula,
inesperadamente así,
cuando es más noche la noche
de los ciegos extraviados
en el laberinto,
puede aparecer de pronto
una figura humana
que sea como un cirio
dulcemente encendido,
como el sol personal,
o como el recuerdo
de que hay también
estrellas y hermosura,
y algo bello cantando todavía
entre las viejas venas de la tierra.
Como un mapa o como una mariposa
que se queda adherida en un espejo,
la dulce piel invade e ilumina
las praderas oscuras del corazón;
inesperadamente así,
como la centella o el árbol florecido,
esa piel luminosa es de pronto
el adorno más bello de una vida,
es la respuesta pedida largamente
a la impenetrable noche:
una llama de oro,
un resplandor
que vence a todo abismo,
un misterioso acompañamiento
que impide la tristeza.
Como un mapa
o como una mariposa
así de simple es amar.
¡Adiós a las sombras,
a los días ahogados de hastío,
al girovagar la Nada!
Amar es ver en otra persona
el cirio encendido,
el sol manuable y personal
que nos toma de la mano
como a un ciego
perdido entre lo oscuro,
y va iluminándonos
por el largo y tormentoso túnel
de los días,
cada vez más radiante,
hasta que no vemos nada
de lo tenebroso antiguo,
y todo es una música asentada,
y un deleite callado,
excepcionalmente feliz
y doloroso a un tiempo,
tan niño enajenado
que no se atreve a abrir los ojos,
ni a pronunciar una palabra,
por miedo a que la luz desaparezca,
y ruede a tierra el cirio,
y todo vuelva a ser noche en derredor
la noche interminable de los ciegos.
Gastón Baquero
