Te mataron y no
nos dijeron donde
enterraron tu cuerpo,
pero desde entonces
todo el territorio
es tu sepulcro,
o más bien;
en cada palmo
de territorio nacional
en que
no está tu cuerpo
tú resucitaste.
¡Creyeron que te
mataban con una orden
de ¡fuego!
Creyeron que te
enterraban
y lo que hacían
era enterrar una semilla.
Ernesto Cardenal
