La batalla del mar no ha terminado
ni aquella pretensión que la devora
de dar al mundo redención y aurora,
convirtiendo el presente en su pasado,
y devolver la vida al olvidado
reino que determina y que atesora
el fatal cumplimiento de la hora,
cuando el mañana sea devastado.
Entonces montarás en tu caballo
y alado, en el infierno de la guerra,
derramarás tu sangre en otro tallo,
beberás de otra vid que fluye y cierra
la noche con el canto de algún gallo
que, como tú, pensó heredar la tierra.
Israel Clara
