Pasan los días.
El vidrio de la luz se desvanece.
No hay espejo capaz de verle el polvo.
No hay ojo que lo pesque entrando en la otra orilla
filtrándose en la sombra.
Pasan los días.
Se entume el dedo el lápiz el verbo la memoria.
Piedra redonda dura el pensamiento.
Esfera de vacío la palabra.
Pasan los días
¿Qué hice ayer?
¿Dónde estuve?
Y este olor. Esta mano
Este grito atorado en la garganta
como una nuez amarga.
Efraín Bartolomé
