Sin saber que de Lesbos practicabas
los rituales extraños,
un día gris, inadvertidamente,
puse un beso en tus labios.
Hoy sonrío en la calle y me pregunto:
tras aquel desencanto:
¿no sienten algo al verme tus amigas,
las que indirectamente yo he besado?
Manuel José Arce
