El ascensor descendía siempre hasta perder aliento
y la escalera subía siempre.
Esta dama no entiende lo que se habla
es postiza.
Yo que ya soñaba con hablarle de amor.
Oh el dependiente
tan cómico con su bigote y sus cejas
artificiales.
Dio un grito cuando yo tiré de ellos.
Qué raro.
Qué veo Esa noble extranjera.
Señor yo no soy una mujer liviana.
Uh la fea.
Por suerte nosotros
tenemos valijas de piel de cerdo
a toda prueba.
Ésta.
Veinte dólares.
Y contiene mil.
Siempre el mismo sistema.
Ni medida
ni lógica
mal tema.
Feu de joie.
Louis Aragón
