Tú eras columna de Babilonia o casi,
capítulo del beso de Babel,
cuando eras mano labios dedos torres,
historia alta de ti,
el libro de la voz deshojándose con paso de danza,
y la colonia que se despierta y escribe estrofas verdes,
y el viento escabel para tus pies en la luna bermeja del salón.
O cuando fuiste dioses,
dioses para la adolescencia que se vende,
o antes, sí,
antes de esperar casas del lenguaje arquitecto,
templos para mi soledad y rastro lejano de ti,
mirando el ligero Mediterráneo,
aguardando una iluminación del nervioso mar,
un haz de días,
una camada lírica.
Blanca Andreu
