1
En la fiesta de San Antonio
Si tenéis sed de virtud,
venid, almas, y bebed,
y mataros a la sed
la fuente de la salud.
Y aunque no es agua de pie
sino de mano de Antonio,
eterna es por testimonio
que de eso nos da la fe.
A su casa recién hecha
Antonio quiso traerla
y damos junto con ella
de virtudes gran cosecha,
que es aquel niño divino
agua de fuente de vida,
consagrada y convertida
en casto y virginal vino.
Y por tan dichoso lance
es con gran razón llamada
de Jesús esta morada,
que es de salud en romance.
2
Bien sé que se ríe el mundo,
de ver cómo taño y canto,
habiendo llorado tanto
mi dolor grabe y profundo.
Sepan que en esto me fundo,
que en los tormentos mortales
y las penas desiguales,
no me aprovecha llorar;
y así procuro cantar
por ver si espanto mis males.
Canta el preso alegremente,
los duros grillos tocando,
y el trabajador, cantando,
su trabajo menos siente;
canta dulcísimamente
el pajarillo enjaulado.
Y yo, de penas rodeado,
procuro cantar un poco;
mas no piensen que estoy loco,
sino de llorar cansado.
Un tiempo alegre canté,
mas fue tal mi suerte avara,
que lloré porque cantaba,
y hoy canto porque lloré.
Si de mí mismo no sé,
¿por qué se espantan si canto,
y habiendo llorado tanto
y sabiendo en qué consiste,
pues siempre el canto del triste
suele convertirse en llanto?
Burle el mundo de mi canto,
y burle quien me mató;
mas sepan que entiendo yo
que fue disparate el llanto.
Ya me alegro, taño y canto,
ya no quiero más llorar
que me quisieron matar;
mas pues el cielo lo ordena,
para mitigar mi pena,
quiero tañer y cantar.
Francisco Medrano
