Recuérdate de mi vida,
pues que viste
mi partir e despedida
ser tan triste.
Recuérdate que padezco
e padecí
las penas que non merezco,
desque oí
la respuesta non devida
que me diste,
por la cual mi despedida
fue tan triste.
Pero non cuides, señora,
que por esto
te fue nin te sea agora
menos presto,
que de llaga non fengida
me feriste,
así que mi despedida
fue tan triste.
Iñigo Lopez de Mendoza
Marques de Santillana
