A los pies de un devoto franciscano
se postró un penitente. Diga, hermano:
¿Qué oficio tiene? Padre, sombrerero.
¿ y qué estado? Soltero.
¿ Y cuál es su pecado dominante?
Visitar una moza. ¿Con frecuencia?
Padre mío, bastante.
¿Cada mes? Mucho más. ¿Cada semana?
Aun todavía más. ¡Ya! ¿Cotidiana?
Hago dos mil propósitos sinceros,
pero explíquese, hermano, claramente:
¿dos veces cada día? Justamente.
¿Pues cuándo diablos hace los sombreros?
Tomas de Iriarte
