Amor que pende y quebranta,
fuerza que fuerzas derriba
muy entera,
y al mismo temor espanta
y a lo más libre cautiva
sin que quiera,
a ti, muy desconocida,
tan cruelmente cautiva
pues que sabe
que la mi persona vida
que en tal dolor siempre vive
no se acabe.
Rey Don Juan II de Castilla
