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5 de septiembre de 2019

EL LADRÓN DE MAICAO



Reía con quimbeo de palomas
huyendo de las balas.


Grandes bocados de pescado marinado
en los toldos tocoloros
de Boca de Ceniza
y picantes vasos de aguardiente metálico.


El ladrón de Maicao
frotaba sus hombros,
desesperado,
y lanzaba hacia el cielo sus manos
y reía
a gritos en el día caliente,
oliendo los sancochos a plena carrera
y escapando a las sirenas
de los guardias traficantes de drogas.


El bruno ladrón era un rayo 
de vida 
en la calina urticante
del puerto caldeado.


Feliciano Mejía

4 comentarios:

Rosa Mª Villalta dijo...

Muy buena entrada.
Gracias Sandra.
Saludos.

Giancarlo dijo...

Sempre belle le tue poesie.
Buona serata

JUAN FUENTES dijo...

Tu vida es una pura poesia

J.P. Alexander dijo...

Uy que bello poema