CafePoetas es un Blog sin animo de lucro donde se rinde homenaje a poetas de ayer, hoy y siempre.

1 de enero de 2020

LOS SEDIENTOS






Vagando va por el erial ingrato, 
detrás de veinte cabras, 
la desgarrada muchachuela virgen, 
una broncínea enflaquecida estatua. 
Tiene apretadas las morenas carnes, 
tiene ceñuda y soñolienta el alma, 
cerrado y sordo el corazón de piedra, 
secos los labios, dura la mirada... 


Sin verla ni sentirla 
la estéril vida arrastra 
encima de unas tierras siempre grises, 
debajo de unas nubes siempre pardas. 
Come pan negro, enmohecido y duro, 
bebe en los charcos pestilentes aguas, 
se alberga en un cubil, viste guiñapos, 
y se acuesta en un lecho de retamas. 


No sueña cuando duerme, 
no piensa cuando vela desvelada; 
si sufre, nunca llora; 
si goza, nunca canta, 
y vive sin terrores ni deleites, 
que no la dicen nada 
ni los fragores de las noches negras, 
ni los silencios de las noches diáfanas, 
ni el rebullir del convecino sapo, 
ni los aullidos de la loba flaca 
que yerra sola venteando carne 
de chivos y de cabras. 


Nunca sintió las alboradas tristes, 
nunca sintió las bellas alboradas, 
ni el ascender solemne de los días 
ni la caída de las tardes mansas, 
ni el canto de los pájaros, 
ni el ruido de las aguas, 
ni las nostalgia del rumor del mundo, 
ni los silencios que el erial encalman. 


Su padre fue el pecado, 
su madre, la desgracia, 
y otra pareja infame 
de carne estéril y de infames almas, 
la robó de la cuna de los huérfanos 
con hórrida codicia calculada. 
El mirar de sus ojos ofendidos 
por el erial resbala 
como el osado pensamiento humano 
que osa escrutar los reinos de la nada. 


Ciegos los ojos, sordos los oídos, 
la lengua muda y soñolienta el alma, 
vagando va por el erial escueto 
detrás de veinte cabras 
que las tristezas del silencio ahondan 
con la música opaca 
del repicar de sus pezuñas grises 
sobre grises fragmentos de pizarras. 




Jose Maria Gabriel y Galan