En un atolladero
El carro se atascó de Juan Regaña;
Él a nada se mueve ni se amaña,
Pero jura muy bien: gran Carretero.
A Hércules invocó; y el dios le dice:
Aligera la carga; ceja un tanto;
Quita ahora ese canto;
¿Está?
Sí, le responde, ya lo hice.
Pues enarbola el látigo, y con eso
Puedes ya caminar.
De esta manera,
Arreando a la Mohína y la Roncera,
Salió Juan con su carro del suceso.
Si haces lo que estuviere de tu parte
Pide al cielo favor: ha de ayudarte.
Felix Maria Samaniego
