Bella Minerva, a quien el sacro choro
de nimphas la ventaja a concedido
que toda hermosura esté en olvido
después que el mundo tiene tal tesoro;
ya el blanco pecho, cabellera de oro,
tu gracia y gallardía, a merecido
ser consagrada al tierno dios Cupido,
aunque en otras causase envidia y lloro.
Estímese de hoy más por venturoso
el Amor, pues tu amor le a sujetado,
siendo ya de soltero vuelto esposo.
Y no piense el Amor ser engañado,
que aunque otro amor hubiera más hermoso,
quedará satisfecho con tu estado.
Hurtado de Toledo
