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23 de diciembre de 2009

VILLANCICOS



1

En la fiesta de Santo Tomás de Aquino

¿De dónde venís, Tomás?
Ya sé que del mundo no,
que es desengaño, aunque patria,
decir que de aquí no sois.

Hombre angélico os llamaron,
porque desde hombre os pagó
alimentos de divino
el mayorazgo de Dios.

Tanta vuestra ciencia ha sido
que a vuestras plumas debió
lo evidente nuestra fe,
sólo infalible hasta vos.

Enfermo de la herejía,
el mundo experimentó
que hicisteis aciertos de ángel
las venturas de doctor.

En plumas blancas y negras
tanto el cielo os remontó
que las cogió desde el cielo
para sus flechas amor.

Lo mortal en lo divino
tanto en vos se acreditó
que estuvo con vos lo humano,
pero nunca en vos se vio.

Huya de vuestra alabanza
la osadía de la voz,
que las partes de Tomás
no caben en libros hoy.


2

En la fiesta de la huida a Egipto del Niño Jesús con su Santa Madre

Tan cobarde valentía
no la creyera de Vos,
y que un hombre, y hombre y Dios,
huir de un hombre podía.

Quien este rigor sabía,
¿por qué no vino a nacer
adonde se va a esconder,
y no donde huye el rigor?

Ay, que no sabes, pastor,
lo que huyendo amor desea.
Nace volando y huyendo pelea;
con sus plumas avienta las llamas,
y viste las flechas que matan de amor.

Sobra el miedo en la huida,
que, en este rigor, no viene
a peligrar, si le tiene
en brazos la misma vida.

Y si ha de ser permitida
la muerte, y no por suceso,
a mi juicio yo confieso
que está de más el rigor.

Ay, que no sabes, pastor,
lo que huyendo amor desea.
Nace volando y huyendo pelea;
con sus plumas avienta las llamas,
y viste las flechas que matan de amor.

Ya lo entiendo, y me es notoria
la industria en lo retirado,
que aún no tenía el pecado
edad para su victoria;
y, aunque le fuera de gloria
vencerle en edad reciente,
no quiso dar a su oriente
lo que pudo a luz mayor.

Ay, que no sabes, pastor,
lo que huyendo amor desea.
Nace volando y huyendo pelea;
con sus plumas avienta las llamas,
y viste las flechas que matan de amor.

Si dicen que por morir
se nos vistió de mortal,
¿parecerá acaso mal
de la muerte agora huir?

Y si es gana de vivir
huir de un mortal cuidado,
no haberse mortalizado
le hubiera sido mejor.

Ay, que no sabes, pastor,
lo que huyendo amor desea.
Nace volando y huyendo pelea;
con sus plumas avienta las llamas,
y viste las flechas que matan de amor.

Gabriel Bocangel Yunzueta