
¡Sombra inmóvil! Te miro a todas horas
Y nunca a yerme tu semblante giras;
Cuando suspiro yo, tú no suspiras;
Cuando mis nenas lloro, tú no llorasl
A veces, con las galas seductoras
De pureza y candor, mi musa inspiras;
Mas luego, al contemplar que no me miras,
Rompo las cuerdas del laúd sonoras!
Si amor que nada pide, nada espera,
Hacer pudiese a tu virtud agravios,
Perdón pidiera a tu beIdad, de hinojos;
Y, cuando esta Ilusión conmigo muera,
Algún suspiro de tus dulces labios,
O alguna perla de tus bellos ojos!
Carlos Augusto Salaverry