
Te miro
y cuando la mirada vuelve
ya no es mía.
Te hablo y el otoño
se lleva las palabras
al resplandor de los ciegos.
Ya no verás mi cuerpo
ni su sudario,
porque he marchado
hasta donde permite
mi locura.
Felipe Servulo
y cuando la mirada vuelve
ya no es mía.
Te hablo y el otoño
se lleva las palabras
al resplandor de los ciegos.
Ya no verás mi cuerpo
ni su sudario,
porque he marchado
hasta donde permite
mi locura.
Felipe Servulo
5 comentarios:
Fantástico Felipe!
Qué maravilla este Poema!
Muchas Gracias por publicarlo mi Amiga! Besos muchos y excelente fin de semana!
Buen poema.
Gracias por compartirlo.
Un abrazo.
Susana, gracias a ti por leerlo.
Laura, gracias por leer amiga.
Amigas, cuidense mucho. Besos.
Un escrito tan breve, tan simple, pero tan bello.
Creo que es la segunda vez que me topo con él, así que fue un agrado volverlo a leer. Y es curioso, porque el primer verso parece tan repetido, pero cuando acabas la idea, parece tan bonito, tan sincero.
Se agradece.
Un hermoso poema de amor. Abrazos.
Publicar un comentario