Bailáis en el día que salvasteis
mis ángeles teóricos,
hijas de la nueva clase media
que lleváis la boca como la Bardot.
Venid queridas mías,
las películas son verdad.
Yo soy el dulce cantante perdido cuya muerte
en la niebla ha sido reducida por vuestras nuevas
botas de tacón alto a colillas.
Iba caminando por el puerto esta noche
buscando una cama de agua de 25 centavos,
pero dormiré esta noche
con tus ligas enroscadas en mis zapatos,
como arcos iris en vacaciones
con tu virginidad gobernando
los cementerios de condones
como una segunda oportunidad.
Yo creo. Yo creo
que el jueves 12 de diciembre
no es la noche,
y besaré de nuevo la vertiente de un pecho,
un pequeño pezón sobre mí
como una puesta de sol.
Leonard Cohen
