Devuélveme mi casa.
Devuélveme a mi joven esposa.
Le grité al girasol que había en mi camino.
Devolvedme mi escalpelo.
Devolvedme mi vista de las montañas,
les dije a las semillas que había a lo largo del sendero.
Devuélveme mi nombre.
Devuélveme mi lista de la infancia,
le susurré al polvo cuando se terminó el sendero.
Ahora canta.
Ahora canta,
cantaba mi maestro mientras yo esperaba
azotado por el crudo viento.
Acaso he llegado tan lejos para esto.
Me preguntaba mientras esperaba
en medio del frío puro
dispuesto al fin a discutir a favor de mi silencio.
Dime maestro,
se mueven mis labios,
o de dónde viene
este suave canto total que incrusta mi alma
como una lanza de sal en la roca.
Devuélveme mi casa.
Devuélveme mi joven esposa.
Leonard Cohen
