Mi padre y yo dormimos en la era,
y la paja nos es lecho de estrellas.
Se sienten las culebras cruzar toda la noche,
los haces de cebada, y ratas como gatos,
nos roban en el trigo.
Me estremezco y no grito,
porque mi padre ronca bebiéndose la luna,
y en el aire cantan grillos de arena.
Juana Castro
