Mírate
así
qué cangrejo monstruoso atenazó tu infancia
qué paliza paterna te generó cobarde
qué tristes sumisiones te hicieron despiadado.
No escapes a tus ojos
mírate
así.
Dónde están las walkirias que no pudiste
la primera marmita de tus sañas.
Te metiste en crueldades de once varas
y ahora el odio te sigue como un buitre.
No escapes a tus ojos
mírate
así.
Aunque nadie te mate
sos cadáver.
Aunque nadie te pudra
estás podrido.
Dios te ampare
o mejor
Dios te reviente.
Mario Benedetti
