Porqué ese silencio, preguntan a Enrique,
Cual al joven Rimbaud, los labios te besa.
He hallado una línea que lo justifique:
El silencio es grande, lo demás flaqueza.
¿No es ese silencio acaso el gran reto
que toda palabra se debe a sí misma?
Lo supo tu verso final, tu soneto.
Cruzando el umbral del sólido prisma.
Como la paloma se va de la mano,
En Barcas pobladas de Elogios y Halcones.
Llevando en su pico un eco lejano
Después de haber dado sus cuatro estaciones.
Así se fue Enrique del blanco papel.
Más, oigo el repique de su Cascabel.
Luciano Cavido
