18 de noviembre de 2011

ESE GRAN SIMULACRO


Cada vez que nos dan clases de
amnesia,
como si nunca hubieran existido
los combustibles ojos del alma
o los labios de la pena huérfana,
cada vez que nos dan clases de
amnesia
y nos conminan a borrar
la ebriedad del sufrimiento
me convenzo de que mi región
no es la farándula de otros.

En mi región hay calvarios de
ausencia,
muñones de porvenir, arrabales
de duelo,
pero también candores de
mosqueta,
pianos que arrancan lágrimas,
cadáveres que miran aún desde
sus huertos,
nostalgias inmóviles en un pozo
de otoño,
sentimientos insoportablemente
actuales
que se niegan a morir allá en lo
oscuro.

E olvido está lleno de memoria
que a veces no caben las
remembranzas
y hay que tirar rencores por la
borda
en el fondo el olvido, es un gran
simulacro,
nadie sabe ni puede aunque
quiera olvidar,
un gran simulacro repleto de
fantasmas,
esos romeros que peregrinan por
el olvido
como si fuese el camino de
santiago.

El día o la noche en que el olvido
estalle
salte en pedazos o crepite
los recuerdos atroces y de
maravilla
quebrarán los barrotes de fuego,
arrastrarán por fin la verdad por
el mundo,
y esa verdad será que no hay
olvido.

Mario Benedetti

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