27 de mayo de 2011

EL MEDICO DE LA ALDEA


Como el dulce Rabí de Galilea,
con la sonrisa iluminó la infancia,
y derramó de su alma la fragancia
sobre la humilde gente de la aldea.

Su espíritu en el Héspero aletea,
su corazón palpita en nuestra estancia,
y su mano a través de la distancia
la plata de la luna espolvorea.

San Vicente de Paúl y San Francisco
transmigraron a su alma consagrada
a cosechar espinas en el risco.

Junto a la cuna meditar lo he visto.
Se cuajaba de estrellas su mirada
cuando pedía lo imposible a Cristo.

Javier del Granado

4 comentarios:

Adolfo Payés dijo...

Con este dulce rubí de tu espacio me quedo.. Un beso amiga.


Que disfrutes del fin de semana .. siempre es un honor pasar por tu espacio..

Un abrazo
Saludos fraternos.

Fibonacci dijo...

y yo ante este peazo poema, sólo un Padre Nuestro recito...un besote chiquita

jordim dijo...

bonito poema.

Poetiza dijo...

Adolfo, Fibonacci, Jordim, gracias amigos por leer tan bello poema y por estar siempre. Besos, cuidense.