27 de enero de 2009

NUPCIAL

En el regazo frío
del remanso escondido en la floresta,
feliz abandonaba
su hermosa desnudez el amor mío
en la hora calurosa de la siesta.
El agua que temblaba

al sentirla en su seno, la ceñía
con voluptuoso abrazo y la besaba,
y a su contacto de placer gemía
con arrullo, tan suave y deleitoso,
como el del labio virginal opreso
por el pérfido labio del esposo
al contacto nupcial del primer beso.
La onda ligera desparcía, jugando,

la cascada gentil de su cabello,
que luego en rizos dé ébano flotando
bajaba por su cuello;
y cual ruedan las gotas de rocío
en los tersos botones de las rosas,
por el seno desnudo así rodaban
las gotas temblorosas.
Tesoro del amor el más precioso

eran aquellas perlas;
¡Cuánto no diera el labio codicioso

trémulo de placer por recogerlas!
¡Cuál destacaba su marfil turgente

en la onda semioscura y transparente,
aquel seno bellísimo de diosa!
¡Así del cisne la nevada pluma

en el turbio cristal de la corriente,
así deslumbradora y esplendente
Venus rasgando la marina espuma!

Después, en el tranquilo
agreste cenador, discreto asilo
del íntimo festín, lánguidamente
sobre mí descansaba, cariñosa,
la desmayada frente,
en suave palidez ya convertida
al color que antes fuera deliciosa,
leve matiz de nacarada rosa
que la lluvia mojó... Mudos los labios,
de amor estaban al acento blando.
¿Para qué la palabra si las almas
se estaban en los ojos adorando?
¡Si el férvido latido
que el albo seno palpitar hacía
decíale al corazón... lo que tan sólo,
ebrio de dicha, el corazón oía...!
Salimos, y la luna vagamente
blanqueaba ya el espacio.
Perdidas en el éter transparente
como pálidas chispas de topacio
las estrellas brillaban... las estrellas
que yo querido habría
para formar con ellas
una corona a la adorada mía...
En mi hombro su cabeza, y silenciosos
porque idioma no tienen los dichosos,
nos miraban pasar, estremecidas,
las encinas del bosque, en donde apenas
lánguidamente suspiraba el viento,
como en las horas del amor serenas
dulce suspira el corazón contento.
Ardiente en mi mejilla de su aliento
sentía el soplo suavísimo, y sus ojos
muy cerca de mis ojos, y tan cerca
mi ávido labio de sus labios rojos,
que, rauda y palpitante
mariposa de amor, el alma loca,
en las alas de un beso fugitivo
fue a posarse en el cáliz de su boca...
¿Por qué la luna se ocultó un instante
y de los viejos árboles caía
una sombra nupcial agonizante?
El astro con sus ojos de diamante
al través del follaje ¿qué veía...?
Todo callaba en derredor, discreto.
El bosque fue el santuario
de un misterio de amor, y sólo el bosque
guardará en el recinto solitario
de sus plácidas grutas el secreto
de aquella hora nupcial, cuyos instantes
tornar en siglos el recuerdo quiso...
¿Quién se puede olvidar de haber robado
su única hora de amor al paraíso?

Manuel M. Flores

12 comentarios:

Charo dijo...

Precioso, cuanta sensualidad y elegancia, para escribir de momentos tan hermosos...
Gracias por tus poemas.

Besos

sedemiuqse dijo...

Hola que encanto Robar la última hora de amor al paraíso.....
Besos y amor
je

Yuria dijo...

Por Dios,poetiza, que dan ganas de sentirse amada por ese guerrero tan tieeeerno, Ay!

jjjjjjje,je.
Un besito.

cynthia dijo...

Vuelvo a decir gracias es un placer los poemas que nos traes..

besos muchos

Adolfo Payés dijo...

como santuario es tu bosque de poesía...

saludos fraternos con el cariño inmenso de siempre...

Arantza G. dijo...

Lindísimo bosque de poesía.
Un beso.

mardelibertad dijo...

Amor cuando el que ama se siente amado.
bonito poema
Besos

Ulysses dijo...

Es un buen poema:
¿Quién se puede olvidar de haber robado
su única hora de amor al paraíso?

Saludos

Poetiza dijo...

charo, si amiga, precioso poema, besos, cuidate.

sedemiusqse, lo mismo digo, cuidate, besos.

yuria, lo se amiga, me pasa igual al leer este poema, besos, cuidate, un placer leerte.

cinhtya, gracias, besos, cuidate amiga.

adolfo payes, gracias amigo, cuidate, besos.

arantza g, gracias amiga, besos, cuidate.

mardelibertad, gracias por estar, cuidate, besos.

ulisses, gracias por leer, besos, cuidate.

Amada Inmortal dijo...

una selección, exquisita! querida amiga!

Amaya dijo...

Como la primera vez con el hombre que se ama..no hay nada igual..En esos momentos se piensa: ya me puedo ir de este mundo en paz, porque entré estando viva en el paraiso..Muchos besos Poetiza

Posdata: Te agradezco muchisimo la mencion pero en principio prefiero no colgar memes, es asi.. y me veo fatal de tiempo

Poetiza dijo...

amada inmortal, gracias amiga, besos, cuidate.

amaya, amiga, no te preocupes, se comprender, y me parece buena idea que lo hagas asi. Cuidate mucho, besos.