
Dios dijo al ave de los bosques: ¡canta!
Al tierno cáliz de la flor: ¡perfuma!
A la estrella: ¡las nubes abrillanta!
Al sol: ¡irradia en la azulada bruma!
Al ambiente: ¡suspira! al río: ¡encanta
con tus bellezas de argentada espuma!
Y a ti, mujer, para el amor nacida
te ha dicho acaso Dios: ¿Ama y olvida?
Carlos Augusto Salaverry