¡El trigo verde en una tierra que todavía no ha sudado,
que no ha hecho más que tiritar!
A distancia feliz de los soles precipitados de los fines de la vida.
Rasante bajo la larga noche.
Saciado de agua encima de su luminoso color.
Como guardia y viático dos puñales de cabecera:
la alondra, el pájaro que se posa, el cuervo, el espíritu que se graba.
Rene Char
