
1
Dicen que me case yo:
no quiero marido, no.
Mas quiero vivir segura
nesta sierra a mi soltura,
que no estar en ventura
si casaré bien o no.
Dicen que me case yo:
no quiero marido, no.
Madre, no seré casada
por no ver vida cansada,
o quizá mal empleada
la gracia que Dios me dio.
Dicen que me case yo:
no quiero marido, no.
No será ni es nacido
tal para ser mi marido;
y pues que tengo sabido
que la flor yo me la só.
Dicen que me case yo:
no quiero marido, no.
2
¿Cuál es la niña
que coge las flores
si no tiene amores?
Cogía la niña
la rosa florida.
El hortelanico
prendas le pedía,
si no tiene amores.
3
¡Sañosa está la niña!
¡Ay Dios! ¿quién le hablaría?
En la sierra anda la niña
su ganado a repastar,
hermosa como las flores,
sañosa como la mar.
Sañosa como la mar
está la niña.
¡Ay Dios! ¿quién le hablaría?
4
Halcón que se atreve
con garza guerrera,
peligros espera.
Halcón que se vuela
con garza a porfía
cazarla quería
y no la recela.
Mas quien no se vela
de garza guerrera,
peligros espera.
La caza de amor
es de altanería:
trabajos de día,
de noche dolor.
Halcón cazador
con garza tan fiera,
peligros espera.
5
Consuelo, vete con Dios.
Pues ves la vida que sigo,
¡no pierdas tiempo comigo!
Consuelo mal empleado,
no consueles mi tristura:
¡vete a quien tiene ventura,
y deja el desventurado!
No quiero ser consolado,
antes me pesa contigo,
¡no pierdas tiempo comigo!
Bien quiere el viejo,
ay madre mía,
bien quiere el viejo
a la niña.
6
Mal ferida iva la garça
enamorada;
sola va y gritos daba.
A las orillas de un río
la garça tenía el nido,
ballestero la ha herido
en el alma;
sola va y gritos daba.
7
El que quisiere apurarse,
véngase muy sin temor
a la fragua del Amor.
Todo oro que se afina
es de más fina valía,
porque tiene mejoría
de cuando estaba en la mina.
Ansí se apura y refina
el hombre y cobra valor
en la fragua del Amor.
El fuego vivo y ardiente
mejor apura el metal,
y cuanto más, mejor sal,
más claro y más excelente.
Ansí el vivir presente
se para mucho mejor
en la fragua del Amor.
Cuanto persona más alta
se debe querer más fina,
porque es de más fina mina
donde no se espera falta.
Mas tal oro no se esmalta
ni cobra rica color
sin la fragua del Amor.
8
Águila que dio tal vuelo,
también volará al cielo.
Águila del bel volar
voló la tierra y la mar;
pues tan alto fue a posar
de un vuelo,
también volará al cielo.
Águila una, señora,
muy graciosa, voladera,
si más alto bien hobiera
en el suelo,
todo llevara de vuelo.
Voló el águila real
al trono imperial,
porque le era natural
sólo de un vuelo
sobirse al más alto cielo.
9
Del rosal vengo, mi madre,
vengo del rosale.
A riberas daquel vado
viera estar rosal granado.
Vengo del rosale.
A riberas daquel río
viera estar rosal florido,
vengo del rosale.
Viera estar rosal florido,
cogí rosas con sospiro:
vengo del rosale.
¡Del rosal vengo, mi madre,
vengo del rosale!
10
Por Mayo era, por Mayo,
ocho días por andar,
el Ifante don Felipe
nació en Évora ciudad.
¡Huhá!, ¡huhá!
¡Viva el Ifante, el Rey y la Reina,
como las aguas del mar!
El Ifante don Felipe
nació en Évora ciudad;
no nació en noche escura
ni tampoco por lunar.
¡Huhá!, ¡huhá!
¡Viva el Ifante, el Rey y la Reina,
como las ondas del Mar!
No nació en noche escura
ni tampoco per lunar,
nació cuando el sol decrina
sus rayos sobre la mar.
¡Huhá!, ¡huhá!
¡Viva el Ifante, el Rey y la Reina,
como las aguas del mar!
Nació cuando el sol decrina
sus rayos sobre la mar,
en un día de domingo,
domingo pera notar.
¡Huhá!, ¡huhá!
¡Viva el Ifante, el Rey y la Reina,
como las ondas del mar!
En un día de domingo,
domingo pera notar,
cuando las aves cantaban
cada una su cantar.
¡Huhá!, ¡huhá!
¡Viva el Ifante, el Rey y la Reina,
como la tierra y la mar!
Cuando las aves cantaban
cada una su cantar,
cuando los árboles verdes
sus frutos quieren pintar.
¡Huhá!, ¡huhá!
¡Viva el Ifante, el Rey y la Reina,
como las aguas del mar!
Cuando los árboles verdes
sus frutos quieren pintar,
alumbró Dios a la Reina
con su fruto natural.
¡Huhá!, ¡huhá!
¡Viva el Ifante, el Rey y la Reina,
como las aguas del mar!
11
Allevánteste, panadera,
si te has de llevantar,
que un frayle dexo muerto,
no traygo vino ni pan.
Apiahá, apiahá, apiahá.
12
¡Mal aya quien los embuelve,
los mis amores!,
¡mal aya quien los embuelve!
Los mis amores primeros
en Sevilla quedan presos.
Los mis amores,
¡mal aya quien los embuelve!
En Sevilla quedan presos
por cordón de mis cabellos.
Los mis amores,
¡mal aya quien los embuelve!
Los mis amores tempranos
en Sevilla quedan ambos.
Los mis amores,
¡mal aya quien los embuelve!
En Sevilla quedan ambos,
sobre ellos armavan bandos.
Los mis amores,
¡mal aya quien los embuelve!
13
En la huerta nasce la rosa:
quiérome ir allá
por mirar al ruiseñor cómo cantavá.
Por las riberas del río
limones coge la virgo.
Quiérome ir allá,
para ver al ruiseñor
cómo cantavá.
Limones cogía la virgo
para dar al su amigo.
Quiérome ir allá,
para ver al ruiseñor
cómo cantavá.
Para dar al su amigo
en un sombrero de sirgo.
Quiérome ir allá,
por mirar al ruiseñor
cómo cantavá.
14
En la cozina estava el aznu
baylando,
y dixéronme, don azno,
que voz traen cazamiento
y oz davan en axuar
una manta y un paramiento
hilando.
Vicente Gil