CafePoetas es un Blog sin animo de lucro donde se rinde homenaje a poetas de ayer, hoy y siempre.

26 de abril de 2026

PORQUE RESULTA QUE SOY LIBRE






Todos conspiran para hacerme libre.
Yo intenté sumarme a sus argumentos
pero había muy pocas actitudes
y yo necesitaba bastantes.
El abandonar a la muchacha adorable
no fue idea mía
pero ella se quedó dormida en la cama de alguien.
Ahora más que nunca
deseo tener enemigos.
Vosotros que florecéis
en el fácil mundo del amor moderno
tened cuidado conmigo
porque he desarrollado una terrible virginidad
y al encontrarse conmigo
todos aquellos que hayan sobrepasado el beso
perecerán sumidos en la vergüenza
con verrugas y pelos en las palmas de sus manos.
Ya va siendo hora de que nuestros mejores hombres mueran
en el error y la iluminación.
Moisés vigilando.
David en su casa de sangre.
Camus junto al río.
Mis nuevas leyes favorecen
no el satori sino la perfección
por fin, por fin
los judíos que van
demasiado lejos en el Sabbath
serán lapidados.
Los católicos que blasfemen
sufrirán la electricidad aplicada
a sus genitales.
Los budistas que adquieren propiedades
serán aserrados por la mitad.
Los malos protestantes
tienen gobiernos
para hacerles la vida imposible.
¡Ah! el universo vuelve al orden.
Los nuevos rascacielos de Montreal
se chulean de los aparcamientos
como los ganadores de un concurso de higiene
una suite de encendidas ventanas aquí y allá
como una Banda de Primera Clase
otorgada como premio a una limpieza esmerada.
Una muchacha que conocí
duerme en alguna cama
y de todas las cosas bonitas
que podría decir digo ésta,
veo su cuerpo desconcertado
por las impresiones de las bocas
de todos los besos de todos los hombres
que ha conocido,
como un piano arrabalero
anillado por años de vasos de cocktail,
y mientras ella se da cuenta y tintinea
en la encantadora vieja y pecaminosa danza,
yo camino bajo
la rubia lluvia de noviembre
castigándola con mi felicidad.

Leonard Cohen

DEBATE DEL CUERPO






Lamento que entre tumbas se consume
como época de sombra en una desatada tempestad,
mi corazón esparce su evidencia,
su dura flor de roca desolada
y al desbordarse forma
un cálido latir sobre la piel;
golpean más allá del cuerpo sus defendidos límites
prolongando su extrema vigilancia
contra un mundo al fin eco de mi sueño.

En ceniza y olvido ha de morir,
mas hoy insiste aquí como quien baña
con un lenguaje mudo sus palabras,
surgido de una voz que interminable se repite
acaso en sombra madurando,
a través de su luz dormida sobre los sentidos
para crear un mundo de armonía,
como un deshecho aliento que retoma a su origen
y vuelve a ser imagen de su fuente.

Y soy yo mismo su violento impulso
al anegarme entre mi propia carne,
viviendo en ella defendido,
cómplice de mi ser que contra el tiempo me levanta
con su voraz sentir la vida dentro,
y me abandona a cóleras y miedos,
me hunde en témpanos de espadas,
cuando al mover sus aguas con mis labios,
en lucha contra mi recuerdo,
frente a formas ajenas a mi imagen,
como un abismo ya sin nada cercano al corazón,
en ella me refugio, convencido
de que existo en la vida de mi piel,
habitando el sepulcro de mi cuerpo.

Aquí me encuentro oscuro e incorpóreo,
sin un viento que cambie mi identidad continua,
y luego me someto a su olvidado duelo
de lágrimas calladas,
como nace un olvido de otro olvido
y una roca es igual a su dureza.

Habito mi probable noche, mi laurel de adversario
sobre la arena trémulo abatido,
y viajo por mi cuerpo
en testimonio de que no existe un espejo
o simple fuente contra mí rebelde,
porque soy mi enemigo sentenciado,
mi propia víctima, la orilla
saciada entre sus límites, en un constante incesto
o presagio de mar que no requiere playa.

Ali Chumacero

25 de abril de 2026

ANTE EL RIO







Cuando sólo te amabas
a ti mismo, el río
no fluía.
Y crecer, escribir,
si era, fue crear
sin memoria de desamor o muerte
-pero insaciable, pero voraz:
autófago-
el otro Paraíso.

Juan Cobos Wilkins

ESCRITO EN EL LIBRO







Si ladra cinco veces el perro en el jardín,
tus ojos, como entonces, vuelve hacia la ventana.

Aunque ahora diga te prometo
regresar cuando apunten
las yemas en el tronco por el que ascendíamos
a nuestra antigua casa,
cuando sea la luz de noche en tu mesita
la de quien en su vuelo
repetía
imbécil,
imbécil...
creo que me olvidaré.

Está escrito en el libro:
te olvidarás de mí
antes de la limpieza de cada primavera.

Juan Cobos Wilkins

24 de abril de 2026

LOT





Devuélveme mi casa.
Devuélveme a mi joven esposa.
Le grité al girasol que había en mi camino.
Devolvedme mi escalpelo.
Devolvedme mi vista de las montañas,
les dije a las semillas que había a lo largo del sendero.
Devuélveme mi nombre.
Devuélveme mi lista de la infancia,
le susurré al polvo cuando se terminó el sendero.
Ahora canta.
Ahora canta,
cantaba mi maestro mientras yo esperaba
azotado por el crudo viento.
Acaso he llegado tan lejos para esto.
Me preguntaba mientras esperaba
en medio del frío puro
dispuesto al fin a discutir a favor de mi silencio.
Dime maestro,
se mueven mis labios,
o de dónde viene
este suave canto total que incrusta mi alma
como una lanza de sal en la roca.
Devuélveme mi casa.
Devuélveme mi joven esposa.

Leonard Cohen

POEMA DE AMOROSA RAIZ





Antes que el viento fuera mar volcado,
que la noche se unciera su vestido de luto
y que estrellas y luna fincaran sobre el cielo
la albura de sus cuerpos

Antes que luz, que sombra y que montaña
miraran levantarse las almas de sus cúspides;
primero que algo fuera flotando bajo el aire;
tiempo antes que el principio.

Cuando aún no nacía la esperanza
ni vagaban los ángeles en su firme blancura;
cuando el agua no estaba ni en la ciencia de Dios;
antes, antes, muy antes.

Cuando aún no había flores en las sendas
porque las sendas no eran ni las flores estaban;
cuando azul no era el cielo ni rojas las hormigas,
ya éramos tú y yo.

Ali Chumacero

23 de abril de 2026

LA ISLA







No la busques, la Isla
te encontrará a ti.
En esos bares
en los que siempre cenas solo,
en la obsesión por contemplar un día
la aurora boreal, en las horas
de fiebre cuando desde el escalofrío
de la sábana mirabas
cobijarse de la lluvia
a los inflados gorriones. Incluso
mientras, indiferente, escéptico,
oficias a un dios desconocido.

Donde estés
-entre el tedio o la frivolidad
fugitiva- allí
donde quiera que te escondas,
la Isla encuentra al náufrago.

Juan Cobos Wilkins

EL RECUERDO





...El heno removido y los primeros frutos,
el heno removido y las mieses de un campo
dicen: se fue el estío. La digital, muy alta,
esparce campanillas de púrpura en el viento,
o cuando se remonta, rozándola, una alondra
o se posa un pinzón en su tallo. El rosal
(en vano predilecto de amores complacidos)
yérguese al modo de una belleza de otros tiempos,
con las espinas, pero se fueron ya las rosas.
Ni logro hallar, en mi paseo solitario,
junto a fuentes o arroyos o en húmedo camino,
la flor azul que brilla, mirando, en la ribera
y es gema de esperanza: el dulce nomeolvides.
Mas no han de marchitarse las flores que Emelina,
con dedos delicados, en la nevada seda
trazó ( bien sabe ella que son mis predilectas),
ni, más querido aún, su cabello de ámbar.

Samuel Taylor Coleridge

22 de abril de 2026

UNA DE LAS NOCHES EN QUE NO ME SUICIDE





Bailáis en el día que salvasteis
mis ángeles teóricos,
hijas de la nueva clase media
que lleváis la boca como la Bardot.
Venid queridas mías,
las películas son verdad.
Yo soy el dulce cantante perdido cuya muerte
en la niebla ha sido reducida por vuestras nuevas
botas de tacón alto a colillas.
Iba caminando por el puerto esta noche
buscando una cama de agua de 25 centavos,
pero dormiré esta noche
con tus ligas enroscadas en mis zapatos,
como arcos iris en vacaciones
con tu virginidad gobernando
los cementerios de condones 
como una segunda oportunidad.
Yo creo. Yo creo
que el jueves 12 de diciembre
no es la noche,
y besaré de nuevo la vertiente de un pecho,
un pequeño pezón sobre mí
como una puesta de sol.

Leonard Cohen

MUERTE DEL HOMBRE





Si acaso el ángel desplegara
la sábana final de mi agonía
y levantara el sueño que me diste, oh vida,
un sueño como ave perdida entre la niebla,
igual al pez que no comprende
la ola en que navega
o el peligro cercano con las redes;
si acaso el ángel frente a mi dijera
la ultima palabra,
la decisión mortal de mi destino
y plegando las alas junto a mi cuerpo hablara,
como cuando el rocío desciende lento hacia la rosa
al dar el primer paso la mañana,
ya miraría en mi sangre
el negro navegar, la noche incierta,
el pájaro que sufre sin sus alas
y la más grave lentitud: la muerte.
Aun cerca de la íntima agonía
estás, oh muerte, clara como espejo;
más abierta que el mar,
más segura que el aire que entró por la ventana,
más mía y más ajena
por mi sangre y mis brazos
en esta soledad.
Estás tan fértil como niño
que, angustiado, llora antes de ser,
entre la sangre siendo
y por la piel más vivo que la piel;
te llevo como árbol, tierra y cauce,
y eres la savia pura,
la flor, la espuma y la sonrisa,
eres el ser que por mi sangre es
como la estrella ultima del cielo.

Si acaso el ángel sigiloso
abriera la ventana
te miraría salir interminablemente
como un tiempo cansado
hacia su sombra vuelto,
como quien frente al mundo se pregunta:
"¿En qué lugar está mi soledad?"

Si acaso el ángel me mirara,
abierta ya la niebla de mi carne,
sin nubes, sin estrellas,
sin tiempo en que mecer la luz de mi agonía,
encontraría tan sólo a ti, oh muerte,
llevándome a tu lado, fiel;
te encontraría tan sola a ti, sin mí,
ya sin cuerpo ni voz,
sin angustia ni sueños,
te hallara entonces pura, oh muerte mía.

Ali Chumacero