CafePoetas es un Blog sin animo de lucro donde se rinde homenaje a poetas de ayer, hoy y siempre.

29 de abril de 2026

DONDE TU APARECIAS DE CRISTAL






Donde tu aparecías de cristal,
tu cuerpo de cristal tú aparecías
entre las hierbas blancas donde tú.

En la blancura inmensa de la torre,
del bosque de las rocas, de las nubes,
de los grises, los mares de los mares.

Los bosques de los bosques, el cristal
donde lo negro crece ante el altar,
donde crece el cristal ante el altar

Al que me entrego, Bronwyn, al no ser,
al no ser roca blanca ni mar gris,
ni las nubes, ni el cielo, ni la torre.

Juan Eduardo Cirlot

28 de abril de 2026

SOBRE LA ENFERMEDAD DE MI AMOR





¡Poemas! ¡Surgid!
¡Romped mi cabeza!
¿Para qué sirve un cráneo?
¡Ayuda! ¡Ayuda!
¡Os necesito!

Ella se está haciendo vieja.
Su cuerpo le dice todo.
Ha dejado a un lado los cosméticos.
Ella es una prisión de la verdad.

¡Haced que se levante!
¡Danzad los siete velos!
¡Poemas¡ !Silenciad su cuerpo!
¡Hacedla amiga de los espejos!

¿Acaso he de ponerme mi capa?
¿Vagar como la luna
sobre cielos y cielos de carne
para partir de nuevo en la mañana?

¿Acaso no puedo fingir
que cada vez se vuelve más hermosa?
¿Ser un convicto?
¿Acaso no puede mi poder engañarme?
¿Acaso no puedo vivir en mis poemas?

¡Deprisa! ¡Poemas! ¡Mentiras!
¡Maldita sea vuestra débil música!
¡Habéis dejado pasar a la artritis!
Tú no eres un poema.
Eres un visado.

Leonard Cohen

AMOR ES MAR





Llegas, amor, cuando la vida ya nada me ofrecía
sino un duro sabor de lenta consunción
y un saberse dolor desamparado,
casi ceniza de tinieblas;
llega tu voz a destrozar la noche
y asciendes por mi cuerpo
como el cálido pulso hacia el latir postrero
de quien a solas sabe
que un abismo de duelo lo sostiene.

Nada había sin ti,
ni un sueño transformado en vida,
ni la certeza que nos precipita
hasta el total saberse consumido;
sólo un pavor entre mi noche
levantando su voz de precipicio;
era una sombra que se destrozaba,
incierta en húmedas tinieblas
y engañosas palabras destruidas,
trocadas en blasfemias que a los ojos
ni luz ni sombra daban:
era el temor a ser sólo una lágrima.

Mas el mundo renace al encontrarte,
y la luz es de nuevo
ascendiendo hacia el aire
la tersa calidez de sus alientos
lentamente erigidos;
brotan de fuerza y cólera
y de un aroma suave como espuma,
tal un leve recuerdo
que de pronto se hiciera un muro de dureza
o manantial de sombra.

Y en ti mi corazón no tiene forma
ni es un círculo en paz con su tristeza,
sino un pequeño fuego,
el grito que florece en medio de los labios
y torna a ser el fin
un sencillo reflejo de tu cuerpo,
el cristal que a tu imagen desafía,
el sueño que en tu sombra se aniquila.

Olas de luz tu voz, tu aliento y tu mirada
en la dolida playa de mi cuerpo;
olas que en mí desnúdanse como alas,
hechas rumor de espuma, oscuridad, aroma tierno,
cuando al sentirme junto a tu desnudo
se ilumina la forma de mi cuerpo.

Un mar de sombra eres, y entre tu sal oscura
hay un mundo de luz amanecido.

Ali Chumacero

27 de abril de 2026

MENOS UNO





Tanto tiempo ha pasado y vuelvo
a ti, poema, ten piedad.

Ten piedad,
porque no puedo, no sabré
ya escribir muerte
como antes de la muerte
vivida de mi padre.

Ni amor
será la palabra que fue
y, sin metáforas, conocí
como el amor.

Apiádate, regreso
igual que el hijo pródigo,
desnudo y sin memoria, ten piedad,
poema, del que sabe
por qué todos los niños crecen
menos uno.

Juan Cobos Wilkins

CRUZA EL MAR ROJO






Cruza el mar rojo
el primer verso
y augura ya mi edén,
este iniciado
camino en soledad
que me profetizaba
-Escritura o Paraíso-
mi elección.

Juan Cobos Wilkins

26 de abril de 2026

PORQUE RESULTA QUE SOY LIBRE






Todos conspiran para hacerme libre.
Yo intenté sumarme a sus argumentos
pero había muy pocas actitudes
y yo necesitaba bastantes.
El abandonar a la muchacha adorable
no fue idea mía
pero ella se quedó dormida en la cama de alguien.
Ahora más que nunca
deseo tener enemigos.
Vosotros que florecéis
en el fácil mundo del amor moderno
tened cuidado conmigo
porque he desarrollado una terrible virginidad
y al encontrarse conmigo
todos aquellos que hayan sobrepasado el beso
perecerán sumidos en la vergüenza
con verrugas y pelos en las palmas de sus manos.
Ya va siendo hora de que nuestros mejores hombres mueran
en el error y la iluminación.
Moisés vigilando.
David en su casa de sangre.
Camus junto al río.
Mis nuevas leyes favorecen
no el satori sino la perfección
por fin, por fin
los judíos que van
demasiado lejos en el Sabbath
serán lapidados.
Los católicos que blasfemen
sufrirán la electricidad aplicada
a sus genitales.
Los budistas que adquieren propiedades
serán aserrados por la mitad.
Los malos protestantes
tienen gobiernos
para hacerles la vida imposible.
¡Ah! el universo vuelve al orden.
Los nuevos rascacielos de Montreal
se chulean de los aparcamientos
como los ganadores de un concurso de higiene
una suite de encendidas ventanas aquí y allá
como una Banda de Primera Clase
otorgada como premio a una limpieza esmerada.
Una muchacha que conocí
duerme en alguna cama
y de todas las cosas bonitas
que podría decir digo ésta,
veo su cuerpo desconcertado
por las impresiones de las bocas
de todos los besos de todos los hombres
que ha conocido,
como un piano arrabalero
anillado por años de vasos de cocktail,
y mientras ella se da cuenta y tintinea
en la encantadora vieja y pecaminosa danza,
yo camino bajo
la rubia lluvia de noviembre
castigándola con mi felicidad.

Leonard Cohen

DEBATE DEL CUERPO






Lamento que entre tumbas se consume
como época de sombra en una desatada tempestad,
mi corazón esparce su evidencia,
su dura flor de roca desolada
y al desbordarse forma
un cálido latir sobre la piel;
golpean más allá del cuerpo sus defendidos límites
prolongando su extrema vigilancia
contra un mundo al fin eco de mi sueño.

En ceniza y olvido ha de morir,
mas hoy insiste aquí como quien baña
con un lenguaje mudo sus palabras,
surgido de una voz que interminable se repite
acaso en sombra madurando,
a través de su luz dormida sobre los sentidos
para crear un mundo de armonía,
como un deshecho aliento que retoma a su origen
y vuelve a ser imagen de su fuente.

Y soy yo mismo su violento impulso
al anegarme entre mi propia carne,
viviendo en ella defendido,
cómplice de mi ser que contra el tiempo me levanta
con su voraz sentir la vida dentro,
y me abandona a cóleras y miedos,
me hunde en témpanos de espadas,
cuando al mover sus aguas con mis labios,
en lucha contra mi recuerdo,
frente a formas ajenas a mi imagen,
como un abismo ya sin nada cercano al corazón,
en ella me refugio, convencido
de que existo en la vida de mi piel,
habitando el sepulcro de mi cuerpo.

Aquí me encuentro oscuro e incorpóreo,
sin un viento que cambie mi identidad continua,
y luego me someto a su olvidado duelo
de lágrimas calladas,
como nace un olvido de otro olvido
y una roca es igual a su dureza.

Habito mi probable noche, mi laurel de adversario
sobre la arena trémulo abatido,
y viajo por mi cuerpo
en testimonio de que no existe un espejo
o simple fuente contra mí rebelde,
porque soy mi enemigo sentenciado,
mi propia víctima, la orilla
saciada entre sus límites, en un constante incesto
o presagio de mar que no requiere playa.

Ali Chumacero

25 de abril de 2026

ANTE EL RIO







Cuando sólo te amabas
a ti mismo, el río
no fluía.
Y crecer, escribir,
si era, fue crear
sin memoria de desamor o muerte
-pero insaciable, pero voraz:
autófago-
el otro Paraíso.

Juan Cobos Wilkins

ESCRITO EN EL LIBRO







Si ladra cinco veces el perro en el jardín,
tus ojos, como entonces, vuelve hacia la ventana.

Aunque ahora diga te prometo
regresar cuando apunten
las yemas en el tronco por el que ascendíamos
a nuestra antigua casa,
cuando sea la luz de noche en tu mesita
la de quien en su vuelo
repetía
imbécil,
imbécil...
creo que me olvidaré.

Está escrito en el libro:
te olvidarás de mí
antes de la limpieza de cada primavera.

Juan Cobos Wilkins

24 de abril de 2026

LOT





Devuélveme mi casa.
Devuélveme a mi joven esposa.
Le grité al girasol que había en mi camino.
Devolvedme mi escalpelo.
Devolvedme mi vista de las montañas,
les dije a las semillas que había a lo largo del sendero.
Devuélveme mi nombre.
Devuélveme mi lista de la infancia,
le susurré al polvo cuando se terminó el sendero.
Ahora canta.
Ahora canta,
cantaba mi maestro mientras yo esperaba
azotado por el crudo viento.
Acaso he llegado tan lejos para esto.
Me preguntaba mientras esperaba
en medio del frío puro
dispuesto al fin a discutir a favor de mi silencio.
Dime maestro,
se mueven mis labios,
o de dónde viene
este suave canto total que incrusta mi alma
como una lanza de sal en la roca.
Devuélveme mi casa.
Devuélveme mi joven esposa.

Leonard Cohen