CafePoetas es un Blog sin animo de lucro donde se rinde homenaje a poetas de ayer, hoy y siempre.

10 de abril de 2026

PROMESA





Tu pelo rubio
es mi forma de vivir-
¡aplastado por la luz!

La impresión de tu boca
es la marca de nacimiento
que hay sobre mi poder.

¡El amarte
es vivir
mi diario ideal

que he prometido
a mi cuerpo
no escribir nunca!

Leonard Cohen

LA SONRISA VISITADA







Despatriado entre el olvido y hadas,
qué otro todavía soy yo.
Si aún conservo
mi primera sonrisa y a veces
esas tardes envenenadas que el corazón escarchan
como fruta de Navidad,
que lo empañan como fiordo en bruma, que lo dejan
de nuevo en aquel mismo andén
lluvioso donde nos despedimos, me atrevo
y otro que soy yo todavía -su sombra
de puntillas- se acerca
y la visito:
intacta
mi ex-sonrisa en el formol, se finge
-al verme- copia
de esa copia sin fin que es la Gioconda.

Juan Cobos Wilkins

9 de abril de 2026

HUIDA






Inercia de la muerte. ¡Qué distancia
me aleja ya, segura, de lo humano!
Aquella rosa que murió en mi mano
será pronto recuerdo de fragancia.

Silencio de silencios. En mi estancia
diluye su perfil lo cotidiano
y retorna sin hieles a su arcano
esa amargura que la vida escancia.

Nada será de todo lo que ha sido.
Voy a ofrecer al sello del olvido
mis párpados febriles y mis labios

que inmoviliza el rictus de lo eterno.
¡Quiero escapar indemne del infierno
que arde en la trama de tus besos sabios!

Ernestina de Champourcin

CONTRA TI







Jugar con pieles rojas
o dejarte estoicamente arrancar la cabellera.

Encarcelado tras las rayas de un tigre
o, dentro de él,
ir deshojándole uno a uno los rugidos como pétalos
comestibles de una rosa en dulce árabe de miel.

Niño o pirata, sombra o reloj,
continuar, marcharse. No querer
escribir y hacerlo, qué más da.

Esa devastadora indiferencia contigo mismo, el infantil
desdén, tan soberbio arañazo tuyo contra ti, son
fuego. El fuego ardido de los fuegos
fatuos. La llama
muerta, resucitada entre las llamas vivas.
Y sólo el alfanje del alado guardián del poema
o paraíso es la frontera de tu más destructivo
deseo inalcanzable:
ser inmortal, y, a la vez, expulsado.

Juan Cobos Wilkins


8 de abril de 2026

FOLK





Flores para Hitler bostezaba el verano,
flores que recubran toda mi recién nacida hierba,
y aquí hay una pequeña villa,
están pintándola para una fiesta,
aquí hay una pequeña iglesia,
aquí hay un colegio,
aquí hay unos perrillos haciendo el amor,
las banderas resplandecen como coladas,
flores para Hitler bostezaba el verano.

Leonard Cohen

EL LAGO






By the waters of Leman I sat down and wept
T. S. Eliot


Érase entre la luz de la mañana
Alta y desierta nube de otro tiempo
Me mirabas llegar desconocido
Aire írio cristal pálido día
Llovía luego un agua verde entre el paisaje
Un agua azul y plata por el lago
Un agua ronca con sollozo a mares
Despedazándose rota en ventanales
Me veías llegar desconocido me veías
Amante que perdió su memoria el rostro amado
Me veías ráfaga de huracanadas
Olas de luz y viento y tempestades

Dejabas penetrado de relámpagos
Al extranjero corazón a oscuras
La ciudad que rodea de verdor el lago
Cuando a la hora última la tarde
Dejabas tu desolación en las esquinas
Cuerpo insinuándose al recuerdo
Dejabas tus sedosas violetas esparcidas

El mundo extraño apenas prodigando
Leves fulgores perlas por el aire
Frágil contra la sombra el muro el árbol
La viuda cabellera de las luces
De noche tiernas lunas
Sobre los pavimentos y las lluvias

Cuando eres tú y a tu lado impalpable
Una joven cintura entredormida
O femenino cráter insospechado ardiendo
Ebrio de tristes pasos cuando el eco
Por soledades vagas como espejos
Como calles por nadie nunca recorridas
Que hace más años tú ya presentías
Ser el desconocido
De súbito al encuentro

El rugido del viento en las orillas
Ecos de ahogados flotan sordamente en insomnio
La oscuridad el cielo inmóvil
Las aguas que noche y día son tu pensamiento
Lago tal corazón desbordado
Bajo la madrugada sollozando
A solas su imagen tan desierta
Un momento le creíste
palpitación o llamarada
Como tú
De amor y luz y tiempo ausentes
Contemplar aún su claro pecho irisado
Mientras la vastedad del agua amaneciendo
Lago era entonces sin furor
Invisible al deseo
Cuello jazmín apenas
Solitario de silenciosa blancura
Muslos apenas grises de nácares helados

Alejándose entonces la presencia y el sueño
Borrando al alba en cansancio su latir obstinado
Llegar por fin a ti la vida en secreto
La vida ahora que asoma entre tus labios
Tus mudos labios volviendo a tu vida
Aquel desconocido
De siempre a tu encuentro
El cuerpo del pensamiento de ti mismo
Aquel
Amante que perdió su memoria el rostro amado
Huésped del laberinto y la nada.

Fernando Charry Lara

7 de abril de 2026

LAXITUD







La tarde gris y triste me agobia,
tengo sueño;
estiro lentamente
mis dos brazos abiertos
que se prenden al aire;
quieren cazar el tiempo,
aprisionarlo pronto,
robarle su secreto,
deshacer bruscamente sus límites estrechos.
Quiero llorar: no sé;
quiero reír: no puedo.
Los deseos
se estrellan contra la inexorable inercia
del silencio;
sobre mi corazón rueda grávido al peso
de la existencia toda.
Al fin me desperezo.
Logro romper el cerco
del malsano sopor,
pero apenas lo venzo
ya me torna a invadir
quedamente su tedio.
Luego...
Ya no sé más;
suspiro,
me paseo,
exprimo el tormentoso
lagar de mi cerebro,
destilo el elixir de su inquietud
en mi pecho...
Sujeto en mi memoria
repite el pensamiento;
la tarde gris y triste me agobia,
¡tengo sueño!..

Ernestina de Champourcin

LA PINTURA O LA DECISION DEL ENAMORADO




(Fragmento)

Entre

juncias y espinas, maleza enmarañada,
camino a duras penas; me encaramo o desciendo
por las peñas desnudas o musgosas, hollando
con loco pie las bayas de púrpura, y, a veces,
invisible apresúrase, entre las hojas mustias,
con un leve rumor, la culebra. y avanzo
sin saber hacia d6nde. Un alborozo nuevo,
dulce como la luz, pronto como una brisa
de estío y jubiloso como el primer nacido
de abril, me llama, lejos, o en pos de mí se viene,
mi camarada y guía. Mitígase mi ardiente
querer, y ya soy libre. Con roja y cenicienta
corteza, los abetos y el roble desmedrado,
de esa maraña loca de helechos y de arbustos
emergen, y entrelazan su techo melancólico,
muy alto, que murmura como una mar lejana.

Pudo aquí refugiarse el Dolor, la Prudencia
o el desechado amante que, con el alma enferma
y harto del corazón humano y de sus cuitas,
rinde culto al espíritu de la inconsciente vida
en árboles y flores silvestres. ¡Dulce loco!
Pudo aquí no perder del todo su existencia,
ya que no ser quería:
mas lograrla un ser que no conoce,
en el viento o las aguas o las peñas desnudas.

Mas no llegue hasta aquí tu contagio, ¡oh, cuitado!
No hay bellos senderillos de mirto, y esas frondas
al Amor nunca vieron. Pues si, con pesadumbre,
hasta aquí se perdiera, los troncos lastimaran
su delicado pie, zarzarrosas y espinos
despeinaran sus plumas. Como un pájaro herido,
presa fácil le hicierais, ¡oh ninfas, oh modestas
oréades y dríadas, que vais con el crepúsculo!
Y las brisas terrestres, que hacéis, muy de mañana,
temblar en mallas tenues las gotas de rocío
y vosotros, los aires sin alas, deslizándoos
entre rígidos tallos del brezo y la mordida
aliaga, a cuya sombra escasa, en el estío,
dejó la oveja madre la forma de su lecho-
los que ahora su lana refrescáis con relente
y susurráis, cansados, al cordero que nutre.
¡Oh, elfos, dadle caza! ¡Idle en pos, enanitos!
Con espinas más finas que sus dardos, burlaos
de ese divino infante, logrando que a la fuerza
se deslice entre zarzas y dé contra un erizo(...)

Samuel Taylor Coleridge

6 de abril de 2026

PORQUE LA EXPERIENCIA NO ES LA MAESTRA DE NADA






No el mío -el cuerpo que te prometieron
está enterrado en el corazón
de una máquina inutilizable
que nadie puede detener o poner en marcha.

¿Yacerás con él? Podrás cavar hasta muy profundo-
escapar de una o dos Leyes- ver un relámpago
de luz. Jamás
llegarás a acercarte al corazón.

Yo lo intenté -soy el mismo- resultó lo mismo.
Quería que mis sentidos enloquecieran.
El relámpago no era más que una luz ordinaria.
¿Acaso nada podrá mantenerte aquí, mi amor, mi amor?

Leonard Cohen

BLANCA TACITURNA





Qué día de silencio enamorado
vive en mi gesto vago y en mi frente.
Qué día de nostalgia suavemente
solloza amor al corazón cansado.

Alta, dulce, distante, se ha callado
tu nombre en mi voz fiel, pero presente
su turbia luz mi soledad lo siente
en todo lo que existe y ha soñado.

En la tarde vagando, voluptuoso
de horizontes sin fin, la lejanía
me envuelve en tu recuerdo silencioso.

Claros cabellos, cuerpo, ojos lejanos,
pálidos hombros. Oh, si en este día
tuviera yo tu mano entre mis manos.

Fernando Charry Lara