CafePoetas es un Blog sin animo de lucro donde se rinde homenaje a poetas de ayer, hoy y siempre.

8 de abril de 2026

FOLK





Flores para Hitler bostezaba el verano,
flores que recubran toda mi recién nacida hierba,
y aquí hay una pequeña villa,
están pintándola para una fiesta,
aquí hay una pequeña iglesia,
aquí hay un colegio,
aquí hay unos perrillos haciendo el amor,
las banderas resplandecen como coladas,
flores para Hitler bostezaba el verano.

Leonard Cohen

EL LAGO






By the waters of Leman I sat down and wept
T. S. Eliot


Érase entre la luz de la mañana
Alta y desierta nube de otro tiempo
Me mirabas llegar desconocido
Aire írio cristal pálido día
Llovía luego un agua verde entre el paisaje
Un agua azul y plata por el lago
Un agua ronca con sollozo a mares
Despedazándose rota en ventanales
Me veías llegar desconocido me veías
Amante que perdió su memoria el rostro amado
Me veías ráfaga de huracanadas
Olas de luz y viento y tempestades

Dejabas penetrado de relámpagos
Al extranjero corazón a oscuras
La ciudad que rodea de verdor el lago
Cuando a la hora última la tarde
Dejabas tu desolación en las esquinas
Cuerpo insinuándose al recuerdo
Dejabas tus sedosas violetas esparcidas

El mundo extraño apenas prodigando
Leves fulgores perlas por el aire
Frágil contra la sombra el muro el árbol
La viuda cabellera de las luces
De noche tiernas lunas
Sobre los pavimentos y las lluvias

Cuando eres tú y a tu lado impalpable
Una joven cintura entredormida
O femenino cráter insospechado ardiendo
Ebrio de tristes pasos cuando el eco
Por soledades vagas como espejos
Como calles por nadie nunca recorridas
Que hace más años tú ya presentías
Ser el desconocido
De súbito al encuentro

El rugido del viento en las orillas
Ecos de ahogados flotan sordamente en insomnio
La oscuridad el cielo inmóvil
Las aguas que noche y día son tu pensamiento
Lago tal corazón desbordado
Bajo la madrugada sollozando
A solas su imagen tan desierta
Un momento le creíste
palpitación o llamarada
Como tú
De amor y luz y tiempo ausentes
Contemplar aún su claro pecho irisado
Mientras la vastedad del agua amaneciendo
Lago era entonces sin furor
Invisible al deseo
Cuello jazmín apenas
Solitario de silenciosa blancura
Muslos apenas grises de nácares helados

Alejándose entonces la presencia y el sueño
Borrando al alba en cansancio su latir obstinado
Llegar por fin a ti la vida en secreto
La vida ahora que asoma entre tus labios
Tus mudos labios volviendo a tu vida
Aquel desconocido
De siempre a tu encuentro
El cuerpo del pensamiento de ti mismo
Aquel
Amante que perdió su memoria el rostro amado
Huésped del laberinto y la nada.

Fernando Charry Lara

7 de abril de 2026

LAXITUD







La tarde gris y triste me agobia,
tengo sueño;
estiro lentamente
mis dos brazos abiertos
que se prenden al aire;
quieren cazar el tiempo,
aprisionarlo pronto,
robarle su secreto,
deshacer bruscamente sus límites estrechos.
Quiero llorar: no sé;
quiero reír: no puedo.
Los deseos
se estrellan contra la inexorable inercia
del silencio;
sobre mi corazón rueda grávido al peso
de la existencia toda.
Al fin me desperezo.
Logro romper el cerco
del malsano sopor,
pero apenas lo venzo
ya me torna a invadir
quedamente su tedio.
Luego...
Ya no sé más;
suspiro,
me paseo,
exprimo el tormentoso
lagar de mi cerebro,
destilo el elixir de su inquietud
en mi pecho...
Sujeto en mi memoria
repite el pensamiento;
la tarde gris y triste me agobia,
¡tengo sueño!..

Ernestina de Champourcin

LA PINTURA O LA DECISION DEL ENAMORADO




(Fragmento)

Entre

juncias y espinas, maleza enmarañada,
camino a duras penas; me encaramo o desciendo
por las peñas desnudas o musgosas, hollando
con loco pie las bayas de púrpura, y, a veces,
invisible apresúrase, entre las hojas mustias,
con un leve rumor, la culebra. y avanzo
sin saber hacia d6nde. Un alborozo nuevo,
dulce como la luz, pronto como una brisa
de estío y jubiloso como el primer nacido
de abril, me llama, lejos, o en pos de mí se viene,
mi camarada y guía. Mitígase mi ardiente
querer, y ya soy libre. Con roja y cenicienta
corteza, los abetos y el roble desmedrado,
de esa maraña loca de helechos y de arbustos
emergen, y entrelazan su techo melancólico,
muy alto, que murmura como una mar lejana.

Pudo aquí refugiarse el Dolor, la Prudencia
o el desechado amante que, con el alma enferma
y harto del corazón humano y de sus cuitas,
rinde culto al espíritu de la inconsciente vida
en árboles y flores silvestres. ¡Dulce loco!
Pudo aquí no perder del todo su existencia,
ya que no ser quería:
mas lograrla un ser que no conoce,
en el viento o las aguas o las peñas desnudas.

Mas no llegue hasta aquí tu contagio, ¡oh, cuitado!
No hay bellos senderillos de mirto, y esas frondas
al Amor nunca vieron. Pues si, con pesadumbre,
hasta aquí se perdiera, los troncos lastimaran
su delicado pie, zarzarrosas y espinos
despeinaran sus plumas. Como un pájaro herido,
presa fácil le hicierais, ¡oh ninfas, oh modestas
oréades y dríadas, que vais con el crepúsculo!
Y las brisas terrestres, que hacéis, muy de mañana,
temblar en mallas tenues las gotas de rocío
y vosotros, los aires sin alas, deslizándoos
entre rígidos tallos del brezo y la mordida
aliaga, a cuya sombra escasa, en el estío,
dejó la oveja madre la forma de su lecho-
los que ahora su lana refrescáis con relente
y susurráis, cansados, al cordero que nutre.
¡Oh, elfos, dadle caza! ¡Idle en pos, enanitos!
Con espinas más finas que sus dardos, burlaos
de ese divino infante, logrando que a la fuerza
se deslice entre zarzas y dé contra un erizo(...)

Samuel Taylor Coleridge

6 de abril de 2026

PORQUE LA EXPERIENCIA NO ES LA MAESTRA DE NADA






No el mío -el cuerpo que te prometieron
está enterrado en el corazón
de una máquina inutilizable
que nadie puede detener o poner en marcha.

¿Yacerás con él? Podrás cavar hasta muy profundo-
escapar de una o dos Leyes- ver un relámpago
de luz. Jamás
llegarás a acercarte al corazón.

Yo lo intenté -soy el mismo- resultó lo mismo.
Quería que mis sentidos enloquecieran.
El relámpago no era más que una luz ordinaria.
¿Acaso nada podrá mantenerte aquí, mi amor, mi amor?

Leonard Cohen

BLANCA TACITURNA





Qué día de silencio enamorado
vive en mi gesto vago y en mi frente.
Qué día de nostalgia suavemente
solloza amor al corazón cansado.

Alta, dulce, distante, se ha callado
tu nombre en mi voz fiel, pero presente
su turbia luz mi soledad lo siente
en todo lo que existe y ha soñado.

En la tarde vagando, voluptuoso
de horizontes sin fin, la lejanía
me envuelve en tu recuerdo silencioso.

Claros cabellos, cuerpo, ojos lejanos,
pálidos hombros. Oh, si en este día
tuviera yo tu mano entre mis manos.

Fernando Charry Lara

5 de abril de 2026

ENTREGA






Iré a tus manos, limpia, indemne, sin memoria,
renacida de ti y ajena a lo tuyo,
iré a tus manos casta,
desnuda de tus besos.

Sentirás al ceñirme que una rosa de nieve
insinúa en tus palmas su gélida caricia.
Seré para tu cuerpo el lino apaciguante
que sana y que perdona.

¡Deja que vaya en ti más allá de lo mío,
que abandone mi ser por la gloria del tuyo!
¡Aunque me huyas siempre,
iré a tus manos, muerta!

Ernestina de Champourcin


HELADA A MEDIA NOCHE






La helada cumple su secreto oficio
sin ayuda del viento. Un búho deja
su chillido en la noche -escucha- inmensa.
Todos descansan ya y me entrego a esa
soledad que propicia el desvarío.

Tan sólo queda junto a mí, en su cuna,
el reposado sueño de mi hijo.
¡Es tan tranquilo! Tanto que perturba
el pensamiento con su extremo y raro
silencio. ¡Mar, colina y arboleda,
junto a este pueblo! ¡Mar, colina y bosque
con los hechos diarios de la vida,
inaudibles cual sueños! La azul llama
se aquieta en el hogar y ya no tiembla;
sólo esa cinta interrumpe la calma,
agitándose aún sobre la verja.

Su meneo en la calma de esta escena
le da una semejanza con mi vida,
la toma una amistosa forma cuyo
endeble flamear hace un juguete
del pensamiento y es interpretada
a su modo por el alma, que busca
en cada cosa espejo de sí misma(...)

Samuel Taylor Coleridge

4 de abril de 2026

ESPERANDO A MARIANNE





He perdido un teléfono
que olía a ti.

Vivo junto a la radio
todas las emisoras a la vez
pero capto una nana polaca
la capto entre la estática
se desvanece yo espero mantengo el ritmo
viene de vuelta casi dormida.

Acaso tomaste el teléfono
sabiendo que yo lo olfatearía inmoderadamente
tal vez hasta que calentaría el plástico
para recoger hasta la última migaja de tu respiración,

y si no piensas volver
cómo ibas a telefonear para decirme
que no piensas volver
para así por lo menos poder discutir contigo.

Leonard Cohen

ESPEJO DE ZOZOBRA





Me miro frente a mí, rendido,
escuchando latir mi propia sangre,
con la atención desnuda
del que espera encontrarse en un espejo
o en el fondo del agua
cuando, tendiendo el cuerpo, ve acercarse
su sombra, lenta e inclinada,
a la suprema conjunción
de dos pulsos perdidos en sí mismos,
como doble sueño o palabra
inserta en eco hasta llegar
a la primera orilla del silencio.
En espejo de sueños estoy junto a mí mismo
y mi imagen se asoma alargando los brazos,
buscando asir lo inasidero,
lo que dentro de mí resuena
como sombra apresada en las tinieblas
que quisiera hallar una luz
para poder nacer.
Estoy junto a la sombra que proyecta mi sombra,
dentro de mí, sitiado,
intacto, descansando leve
sobre mi propia forma: mi agonía,
y en vano quiero ya cerrar los ojos,
dejar los brazos a su propio peso
o que el agua del silencio lave mi cuerpo,
pues ya mi sueño frente a mí me nombra,
ya destroza el espejo en que se guarda
y reclina su voz sobre la mía:
ya estoy frente a la muerte.

Ali Chumacero