CafePoetas es un Blog sin animo de lucro donde se rinde homenaje a poetas de ayer, hoy y siempre.

11 de mayo de 2026

ESTANCIAS









Oscuridad
del mar en el que habito,
oscuridad, niebla,
mar
y furia en este vuelo,
oscuridad
y ni gaviota lejana,
ni certeza…
sólo pasos de muerto en mar abierto.

Jeannette Clariond

10 de mayo de 2026

SHEREZADE





Reflejaba la luz de la alegría.
La vida que se explica con los cuentos
que inventó Sherezade en los momentos
más débiles y agónicos del día.

Y de su mundo el mundo renacía,
ajeno a los carnales pensamientos
del príncipe voraz de sufrimientos
que, imaginándola, se estremecía.

Reclamo tu presencia de odalisca,
el reto de una historia inexplicable
que desbarata el miedo y lo confisca.

Que un hechizo de arcanos te liberte
y en el reino del hombre y lo innombrable
nos salves con un cuento de la muerte.

Israel Clara

9 de mayo de 2026

ENTRE EL FRIO Y LA ORTIGA







Te han dejado olvidada los poetas
en el tacto del frío y de la ortiga
y en la rosa te has vuelto su enemiga
tal como te anunciaron los profetas.

En el vaivén azul de las veletas
y el viento atormentado que te abriga,
combates contra el mal que te castiga,
esa muerte que te hace dar piruetas.

Pero te salvará otra vez el verso
en el que tú, quizá, menos confías,
el beso que por ti se hará converso

y que de noche en vano desafías
para solicitar al universo
la persistencia eterna de los días.

Israel Clara

8 de mayo de 2026

MARZO 10, NY







I. 

Silencio blanco, sin pájaros,
y los árboles al soplo (nubes)
del ritmo del paisaje.
Entre lo que surge y lo que se va,
nieve deslíe la roca. Y el sonido del viento:
voces inciertas que lejanas
hielan
nuestras dubitativas acciones.
Una leve señal (un disparo) involuntaria
se retira de la Idea.
Desliz hacia la nada en un desierto
(presiente ya el temblor).


II. 

Nuestras vidas se vuelven otras vidas,
inacabadas como brillo de cristal
inacabado, y recordamos
lo fresco del rocío,
ya hoja quebradiza.
¿Somos historia? No, la mancha
invisible de la historia somos, humo
de imposible transparencia,
pero también el agua entre los robles. Mientras
tanto
sorbemos de la taza el amargo café
en que nos detenemos, inclinados los rostros.


III. 

No historia, sino aliento en busca
de reverdecidas ramas.
Lloraste desleído el fulgor de esas ramas
y tuve miedo de en lo oscuro ver
con gélidos ojos de muñeca,
barca en lago sin agua, barca vacía.

De tus pupilas
vi nacer el mar, claridad inefable.
Años, túneles, torres electrificadas
recorrerías para encontrar mis manos.


IV. 

El miedo es encontrar, pues encontrar
es encontrar la propia semejanza.
Interpretar los sueños
constituye aún nuestra peor pesadilla.
¿A quién representamos? 
¿Qué parte del insecto encierra en sí el veneno?
Cada estación, como cada palabra,
traen su muerte
-apenas alcanzada, remanso
de espaciadas violetas. ¿Y el Logos,
Heráclito? ¿Para qué quiero un Logos?
Si lo que busco es alojar la luz en otra luz y
que juntas, justas, den Negro.


V. 

Difícil encontrar la otra parte del fuego,
no aguja en el pajar, ojo enhebrando
la textura, suelto el hilván, entrar
y salir, casi sin huella.
Fina, Angelina lo logró revisando
cada día su escribir, resguardada
bajo la espada de San Miguel y a la intemperie
en las altas mansiones de candiles sin lumbre.


VI. 

Ciruelo reflejado en los cristales, otoño
cayendo, flacidez y deseo, contradicción
de la naturaleza a vendavales
volviendo a la primera imagen:
el manantial entre las piedras,
y el cachorro, su fuerte ternura, en la pradera
al borde de la floresta, la saliva
en la lengua de la leona, los círculos de fuego
en sus ojos. Ay, existir siempre es destiempo.


VII. 

Sílabas con aroma de jazmín, tiestos cansados
y gastados cimientos, sentimientos
que revivimos sin conseguir acomodar
en relación con qué casas deshabitadas.
A las cinco el silencio del sacrificio
y la luz sobre el gallo, campanadas
sobre el húmedo pasto, insectos en las hojas
y el grito de las urracas. Ecos
de Dios, ¿de Su palabra? Morimos
muy abajo del cielo, ancestral
distancia que nos hunde
en la primera y única raíz: amanecer, sonidos.
Cielo de espejo, tierra de sepulcro.
No hay conclusión, no hay final. Hilo
y textura,
la luz del fruto, fría, dentro de mí.


VIII. 

Mejor ceder al resplandor
del horizonte, irrefutable.
Sueño de Dios la vida, no en paz los dioses
que inventaron la guerra y la palabra, 
legado de los muertos.
El fuego nombra. Con él hablamos
acerca de la luz, hablamos, con él, luz.
El compartir engendra el primer rayo
de sol, como el que veo caer sobre el marrón plumaje
del gallo (negación).
Hablar de Dios, hundirse
en la incertidumbre.


IX. 

¿Medir nuestros sentires? ¿Acaso
no hay medida para el miedo del alma?
Su luz arrecia, irreversible.
El colibrí se nutre de la flor, nosotros
de deseo. Miro en silencio el cielo.
Un vuelo ocasional dispersa lo violeta del paisaje
para un sol que de golpe húndese
sin percibir que ya antes ascendía.


X. 

De raíces nos habla esta luz
cuyo ser se pierde
en el frío corazón del agua.
Oigo y no oigo, entro sin entrar
a la serenidad
del mar tendido
hacia el silencio o risco de la noche.
Sombra la luna de agosto,
vuelo de un ave,
todo acercándose. Realidad que no alcanzan
nuestras vidas.

Jeannette Clariond


7 de mayo de 2026

UMBRAL SAGRADO







He venido a buscarte donde emergen
las tierras de un barbecho de esperanza,
y en tus brazos de arcilla he sido libre
modelando dictámenes de dioses
que en la noche tranquila nos amaban.
He venido a buscarte entre vestigios,
por campos de amapolas inventadas
que contemplábamos con ojos tristes,
al amparo de vidas que eran agua
y volverán al agua de la nada.
He venido a buscarte en los relojes
que marcan los amores subterráneos
y el tiempo señalado de mi muerte,
tantas veces perdido y recobrado.
He venido a buscarte en los inventos
de genios devastados por el hombre,
en la alquimia de magos que se pierden
en el confín del paso de los años,
en los vestidos largos de las damas
de las cortes doradas de Versalles,
en las máscaras rotas de Venecia,
que muere todavía de belleza
cuando renace Tadzio de sus brazos.
He venido a buscarte y ya no estabas,
no estabas entre nubes bendecidas.
Tu regreso en las lluvias se demora
por el umbral sagrado de tu vida.

Israel Clara

6 de mayo de 2026

ABSALON






La batalla del mar no ha terminado
ni aquella pretensión que la devora
de dar al mundo redención y aurora,
convirtiendo el presente en su pasado,

y devolver la vida al olvidado
reino que determina y que atesora
el fatal cumplimiento de la hora,
cuando el mañana sea devastado.

Entonces montarás en tu caballo
y alado, en el infierno de la guerra,
derramarás tu sangre en otro tallo,

beberás de otra vid que fluye y cierra
la noche con el canto de algún gallo
que, como tú, pensó heredar la tierra.

Israel Clara

5 de mayo de 2026

RUINAS







La luz es sólo apariencia de la luz...
Acaso viento,
derrumbe.

La antigua ciudad
ya reposa bajo el agua.

Jeannette Clariond

4 de mayo de 2026

EN LA CORRIENTE





Mientras te amabas
sólo a ti mismo, no crecías.

Pero anhelaste amar y ser amado
y entonces ya
la corriente del río
se puso en movimiento.

Juan Cobos Wilkins

3 de mayo de 2026

REINO INVISIBLE









Tu reino no es visible en la distancia
porque nace de mucho más adentro,
del lugar donde Dios proclama el centro
de su mundo repleto de arrogancia.

El lugar de la muerte, que es la estancia
a la que con temor llamo y me adentro
con la esperanza absurda que el encuentro
de tu amor tenga alguna relevancia.

Llueve sin tregua y casi no me acuerdo
de la corporeidad que siempre pierdo
cuando el dolor te abraza y te regresa.

Tan sólo eres la imagen de tu sueño,
un recuerdo fugaz y tan pequeño
que el agua de la lluvia te atraviesa.

Israel Clara

2 de mayo de 2026

LOCUS AMOENUS






En las doradas cúspides del sueño,
donde la piel redobla su ternura,
donde el beso resigue tu textura
y mi cuerpo reclama a su otro dueño,

donde el deseo es huésped halagüeño
y la muesca caricia en la hendidura,
donde el tacto remonta su espesura
y la vida renace de su empeño,

donde estás tú y el labio no censura
el agravio más grande o más pequeño,
donde la ausencia siempre es la tortura

y tu presencia un bálsamo hogareño,
allí quiero morir, en la segura
tranquilidad del sueño de tu sueño.

Israel Clara