2 de septiembre de 2022

EL ENFERMO Y EL MEDICO




Un miserable Enfermo se moría, 
Y el Médico importuno le decía: 
 Usted se muere; yo se lo confieso; 
 Pero por la alta ciencia que profeso, 


 Conozco, y le aseguro firmemente,
 Que ya estuviera sano,
 Si se hubiese acudido más temprano 
 Con el benigno clister detergente.


 El triste Enfermo, que lo estaba oyendo,
 Volvió la espalda al Médico, diciendo:
 Señor Galeno, su consejo alabo.
 Al asno muerto la cebada al rabo.
 

 Todo varón prudente 
Aconseja en el tiempo conveniente; 
 Que es hacer de la ciencia vano alarde 
 Dar el consejo cuando llega tarde.


Felix Maria Samaniego