26 de noviembre de 2011

ANTIFONA


En mi angustia, callada y escondida,
sé tú como enfermera bondadosa,
cuya mano ideal viene y se posa,
llena de suave bálsamo, en la herida.

Ríe en mi tedio –sepulcral guarida–
como un rayo de sol en una fosa;
perfuma, como un pétalo de rosa,
el fango y la impureza de mi vida.

Del corazón en el silencio, canta;
entre las sombras de mi ser, fulgura;
mi conturbado espíritu levanta;

enciende la razón en mi locura,
¡tengo hambre y sed de bien!... Dame una santa
limosna de piedad y de ternura.....

Luis G. Urbina

3 comentarios:

julia dijo...

Hola Luis,es precioso lo que has escrito¡.Dame una santa limosna de piedad y de ternura¡por favor que lindo¡.Besos inmensos de luz.

Maria Eugenia Rojas Alegria dijo...

Luis, que poema tan hermoso, lleno de sentimiento y necesidad de amor, precioso.
Un abrazo de luz.
Mau

Poetiza dijo...

Julia, Maria Eugenia, gracias por leer este poema. Besos, cuidense amigas.