27 de mayo de 2010

LOS CARROS


Mucho antes que el agrio gallinero, acostumbra
a cantar el oficio de la negra herrería,
husmea el boticario, abre la barbería...
En la plaza hay tan sólo un farol (que no alumbra).

A través de la sórdida nieve que apesadumbra,
los bueyes del cortijo aran la cercanía,
y en gesto de implacable mala estación, el guía
salpica de improperios rurales la penumbra.

Mientras, duerme la villa señorial... Los amores
de la fuente se lavan en su mármol antiguo;
y bajo el candoroso astro de los pastores,

ungiendo de añoranzas el sendero contiguo,
pasan silbidos lentos y aires de tiempo ambiguo,
en tintinambulantes carros madrugadores.

Julio Herrera y Reissig

3 comentarios:

kais kenneth dijo...

buenos poemas, como siempre. aunque... cada día me inspiran mas en seguir escribiendo, asi las letras no pararan jamas en mi hoja blanca y estúpida. sigan asi y harán que mi letra no se extinga por ahora.
saludos

Cecilia dijo...

Muy buen poema, como siempre mostrás buen ojo. Un abrazo!

Poetiza dijo...

Kais, que gusto que desea de tu agrado.

Cecilia, con amor para uds que me leen.

Besos, cuidense, gracias por pasar por su CafePoetas.