
Rodeada de mar por todas partes,
soy isla asida al tallo de los vientos...
Nadie escucha mi voz, si rezo o grito:
Puedo volar o hundirme... Puedo, a veces,
morder mi cola en signo de Infinito.
Soy tierra desgajándome... Hay momentos
en que él me ciega y me acobarda,
en que el agua es la muerte donde floto...
Pero abierta a mareas y a ciclones,
hinco en el mar raíz roto.
Crezco del mar y muero de él... Me alzo
¡para volverme en nudos desatados...!
¡Me come un mar batido por las alas
de arcángeles sin cielo, naufragados!
Dulce Maria Loynaz
4 comentarios:
Bello. este poema no lo conocía tampoco a si autora..
Gracias por compartirlo
Saludos fraternos
Un abrazo con cariño
Y es un gusto los conozcas aqui Adolfo, besos, cuidate.
Me trae recuerdos...
Beso
arantza, lo mismo a mi, besos, cuidate amiga.
Publicar un comentario