Te adoré como a una virgen
cuando conocí tu cara;
pero dejé de adorarte
cuando conocí tu alma.
Cuestión de vida o muerte
son las pasiones,
si alguien lo duda, deja
que se apasione.
Las heridas del alma
las cura el tiempo,
y por eso incurables
son en los viejos.
Los astros serán, mi vida,
más que tus ojos hermosos;
pero a mi más que los astros
me gustan, linda, tus ojos.
Antonio Plaza
This entry was posted
on 2 de julio de 2009
at jueves, julio 02, 2009
and is filed under
Antonio Plaza
. You can follow any responses to this entry through the
comments feed
.






