25 de abril de 2009

ORO VIEJO



Soy el hijo natural
de no sé qué aberración
y de cuya tradición
puede hablar el arrabal;
he sido la flor del mal,
el tenorio del facón,
el que ganó la elección
cuando el caudillo imperaba
y el malevaje buscaba
para usarlo de escalón.
Fue el que tuvo por bandera,
como ley, como atavismo,
reconocer en sí mismo
a toda la hombría entera.
No tuve quien se opusiera
a mis odiosos antojos,
por mí bajaron los ojos
hombres que fueron muy machos
y marqué muchos escrachos
con largos barbijos rojos.

El comisario sagaz
me tuvo por un aliado,
fue mi tutor obligado
en el barrio, el Juez de Paz,
y fue mi apodo procaz
un insulto que altivaba
porque una historia guardaba
que era para mí un laurel
y me lucía con él
cuanto más me degradaba.

Celedonio Flores

3 comentarios:

Adolfo Payés dijo...

esta bonito este poema me gusto..

saludos fraternos
un abrazo

Cecilia dijo...

Cómo no quedarme con este letrista maravilloso! Besos!

Poetiza dijo...

adolfo, gracias, besos, cuidate.

cecilia, gracias amiga, besos, cuidate.